15 años después (Primera parte)

15 años después (Primera parte)

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10 años después15 Aniversario del terremoto en El Salvador.

Un día como hoy, hace 15 años, un terremoto de 7.6 grados en la escala de Richter sacudió suelo salvadoreño. Fue día Sábado por lo que el sismo sorprendió a la mayoría de personas en sus casas. Lo más sorprendente de la tragedia no solo fueron los más de un millón de damnificados y casi mil muertes, sino cómo una parte de la colonia «Las Colinas» en Santa Tecla fue soterrada por un alud (ver foto de la par) dejando más de 200 muertos sólo en dicho lugar. Ese día el país se volcó en rescatar a los sobrevivientes y sacar los cuerpos de los fallecidos. Las imágenes en la televisión eran impresionantes. Un día después de la tragedia el Canal 4 de Televisión presentó un video clip con imágenes de lo que había acontencido y de fondo una canción mía. La cual dicho medio utilizó como lema de concientización a medida que El Salvador resurgía de entre los escombros. Esta es la historia detallada de cómo nació “Un amigo” y cómo llegó hasta donde llegó. Al final encontrará un link para escuchar la canción.

La última semana de Agosto del año 2000 me enteré que el Canal 4 de Televisión, uno de los más vistos (sino el más visto) del país, estaba organizando un concurso llamado: “1er. Festival de la Canción Salvadoreña”. Al inicio pensé que se trataba del precalificatorio del famoso Festival OTI que por muchos años se realizó en el continente. Pero no, era un concurso propio del canal.

Recuerdo que regresaba en autobús a mi casa cuando pasé frente al Canal 4 y dije: “Ya que estoy por aquí, ¿por qué no recojo las bases del concurso, la hoja de inscripción y evalúo la posibilidad de entrar?” El festival consistía en presentar un demo con una canción inédita y esperar a que los organizadores llamaran para iniciar las eliminatorias, las cuales saldrían en el programa «Fin de Semana», del reconocidísimo presentador: Willie Maldonado.

De entre todas las canciones que había escrito la que de inmediato saltó en mi mente fue “Un amigo”. Canción que escribí después de haber visto el programa “Celebración de amistad” que Marcos Witt y sus amigos grabaron en México y al que un par de amigos salvadoreños asistieron. Esa vez que lo vi, allá por 1999, me impresionó algo que Marcos mencionó al final. Cuando estaba por terminar el programa dijo algo como: “Me impresiona leer en el evangelio que cuando Judas traicionó a Jesús y se acercó para besarlo y entregarlo, el Señor le dijo: “¿A qué vienes amigo?…” Marcos continuó diciendo: “Hasta el último momento de su vida Jesús siguió llamando a Judas: Amigo”. Luego procedió a invitar a las personas a que recibieran a Cristo.

Esas palabras me tocaron profundamente. Bueno, no solo ellas sino también la atmósfera de amistad que se percibió durante los 60 minutos que duró el programa. Eran ya la 1 de la tarde de un Sábado, me levanté de mi asiento y me fui a bañar. ¡Es que era Sábado! Je. Mientras me duchaba y meditaba en los sentimientos que “Celebración de amistad” me había impregnado comencé a tararear una melodía. Sí, la melodía del coro de “Un amigo” que en ese momento no sabía que se llamaría así ni que terminaría en canción.

En lo personal cuando compongo canciones creo melodía y letra a la vez. A veces puede que no, pero esa vez bajo la ducha brotó el coro: “Un amigo que pueda… La-lá. Un amigo que quiera… Lalá” Decía “La-lá” porque no sabía qué palabra poner. Seguí tarareando en mi mente (y champú en mi cabeza) cuando vi que la palabra “amar” y “escuchar” calzaban bien. Seguí tarareando y elevando la intensidad de la melodía hasta que ideé la parte que dice: “Que en los tiempos difíciles contigo estará, más que un hermano un amigo será”. “¡Wow!” Dije para mí, “¡Esto es una canción!”

De repente comencé a tararear algo menos intenso y que parecía el inicio de una estrofa: “Un amigo de verdad, ¿quién lo hallará? Honestidad, transparencia, respeto y sinceridad, etc”. En ese momento me apresuré y salí lo más rápido que pude del baño y me dirigí hasta mi cuarto. Tomé papel y lápiz, me arrodillé frente a la cama y me puse a escribir y a escribir para no olvidar nada de la letra. Seguí repitiendo la melodía en mi mente mientras redactaba la 1era. Estrofa y el Coro que había nacido en la ducha. Luego tomé una grabadora que en ese entonces usaba (¡de mi mamá por cierto!) y grabé las ideas melódicas. ¡Estaba emocionadísimo!

Como a eso de las 2:30 me fui al culto de jóvenes de mi entonces iglesia y francamente no pude concentrarme durante el tiempo de cantos. Cuando el pastor comenzó a predicar tampoco podía prestarle atención porque la melodía y la letra giraban dentro de mi cabeza. Mientras intentaba escuchar el sermón saqué la letra de la canción que llevaba en mi Biblia y comencé a repetir las figuras en mi mente y a pulirlas. Principalmente la 2da. Estrofa que creía tener: “Un amigo, dos o tres, ¿dónde estarán? En un rincón escondido, en la calle o una ciudad, etc”.

Curiosamente recuerdo quién predicó esa vez, qué pasaje bíblico usó y hasta el tema. De allí… ¡Nada!

En esa época mi entonces novia fue la primera persona en escuchar la canción a eso de las 6 de la tarde, terminé de ajustar algunos detalles en su casa y la di por terminada como a las 9 de la noche luego de encontrar los acordes sentado al piano de la sala de mi casa esa misma noche.

Algo que nadie sabe hasta hoy es que «Un amigo» no solo tiene dos Estrofas y un Coro, tiene también un Puente, pero debido a que las bases del concurso pedían que la canción no durara más de 3 minutos decidí obviarlo. Así que todo mundo conoce la canción sin el Puente. En fin.

Las primeras dos personas a quien dediqué y obsequié “Un amigo” fue a Roberto y Cilinia Bueno, mis entonces pastores de jóvenes. Se las grabé en un casete, les entregué la letra en una hoja tipo pergamino y se la llevaron a EE.UU. donde por un año estarían visitando iglesias y recaudando fondos para su nuevo período misionero en El Salvador. Recuerdo que unas semanas después Cilinia me dijo que habían escuchado la canción en el auto mientras viajaban a una ciudad a otra y que les había gustado.

Volviendo a Agosto de 2000… Con bases de concurso y hoja de inscripción en mano de inmediato decidí que yo no sería quien cantaría la canción. Aquí entre nos: Ni hace diez años, ¡ni hoy!, me agrada mucho salir en televisión. Por lo tanto, pensé que mi amigo Jaime Carías sería el indicado para interpretarla. Jaime y yo nos habíamos conocido dos años antes en el Congreso “Señor, ¿en qué puedo servirte?” que mi iglesia organizó y donde Marcos Witt fue el orador principal. Yo escribí la canción lema del evento y Jaime la cantó.

Cuando llamé por teléfono le dije: “Jaime, hay un concurso en Canal 4 y tengo una canción que podría llegar lejos, ¿te gustaría interpretarla? Hay 10 mil colones para el primer lugar ($1,142.85) y bueno, ganemos o no ganemos, bien podríamos testificar del Señor”.

Jaime me ofreció orar y consultar con su pastor. Un par de días después… Accedió.

Como faltaban pocos días para que finalizaran las inscripciones me di a la tarea de hacer un demo. Como no sabía sencuenciar (¡ni lo sé hoy!) le pedí ayuda a Rony, un amigo de años y excelente músico. De un día para otro hicimos el demo, montamos la voz de Jaime e hice llegar la grabación a Canal 4.

Mi sorpresa fue que un par de semanas después me llamaron del canal para informarme que la canción había clasificado de entre 70 u 80 que se inscribieron. Creo que las finalistas fueron 20 y entre ellas se escogería al ganador.

Las eliminatorias serían en grupos de cuatro, desde Septiembre hasta Noviembre cada Jueves se grabó las participaciones musicales y allí mismo se daba a conocer quién avanzaba y quién no. El Sábado inmediato “Fin de Semana” transmitía  el concurso pregrabado.

Participamos en 2 ó 3 eliminatorias y en todas ganamos. El Noviembre de 2000 fue la final. Tengo bien presente esa tarde de Jueves porque cuando Jaime y yo llegamos al canal nos presentaron a los cinco jurados evaluadores. Lo que me llenó de expectativa fue que “casualmente” (entre comillas) tres jurados eran amigos de Jaime. “¡Qué bien!” Pensé yo, “¡Eso podría ayudar!”

El concurso comenzó. En realidad no recuerdo los nombres de todas las canciones finalistas. A mi manera de ver la primera participación fue muy buena, pero no espectacular. Jaime fue el segundo en cantar. Hizo un buen papel, emocionó a quienes estábamos allí e interpretó «Un amigo» impresionantemente. La tercera participación fue una mujer que cantó… ¡Bien recuerdo el título!… “Mujer dual”. Una canción con una letra muy interesante y con rasgos un tanto folclóricos cuyo solo musical permitió a la cantante extender su vestido, girar sobre la tarima y hacer de su participación algo muy vistoso. Cuando ella terminó de cantar Jaime se sentó a la par mía y me preguntó: “¿Creés que ganamos?”. Pensando en la participante que acababa de pasar le dije: “No lo sé”; sin embargo, en el fondo sabía que “Mujer dual” había impactado más. El cuarto participante pasó sin mayor trascendencia.

Willie hizo la pausa respectiva de los comerciales mientras el jurado comenzó a deliberar. Cuando lo hubieron hecho todos nos ubicamos de nuevo en nuestros asientos y el programa continuó. Luego de unas palabras de agradecimiento y con los resultados del jurado en mano, Willie dijo: “¡Y el ganador del 1er. Festival de la Canción es…”

Continúa…

2 Comentarios

  1. Quien, quien fue el ganador?

  2. KRLOZ: Jajaja, haga click en «Continúa…» y se enterará mi hermano, je.

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