«Amada mía» (Primera parte)

«Amada mía» (Primera parte)

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DaSo1Un testimonio de reconciliación matrimonial
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Aprovechando estas fechas donde en muchos países se celebra el día del amor y la amistad, tengo el inmenso privilegio de presentarle a los lectores de La Aventura de Componer el testimonio inédito de David y Sonia Navas (mi hermano y mi cuñada), a través del cual nos comparten cómo Dios intervino milagrosamente para restaurar su matrimonio años antes de viajar a Doha, Qatar. País donde actualmente residen. Como algunos de ustedes recordarán David fue El primer compositor que conocí. Por lo tanto, uniéndome a estas fechas he querido compartirles este impactante testimonio y una canción que él escribió producto de su amor por su esposa. ¡Que lo disfruten!

David y Sonia se conocieron a inicios de 1992 en “Iglesia Rey de reyes”, de Ciudad Merliot. David formaba parte del “Grupo Josué”. Un conjunto de jóvenes que cantaban con pistas en diversas iglesias del país. Después de múltiples invitaciones a cantar en “Iglesia Rey de reyes” David sintió la guianza del Señor de comenzar a congregarse allí. Al tiempo de estar asistiendo se involucró en el ministerio de alabanza y en el ministerio de evangelismo. Sonia ya servía como líder de un grupo de señoritas adolescentes.

Una noche, en una reunión de la iglesia, se fue la electricidad en todo el sector de alrededor. Al finalizar el servicio Sonia y su hermana Marisol prendieron la lámpara que llevaban consigo, se despidieron de todos y se dirigieron a casa en medio de la oscuridad. Cuando David se percató de eso pensó: “¡Esta es mi oportunidad de conocerla!” En ese instante se despidió de sus amigos: “Con permiso… ¡Me voy siguiendo la luz!” Sonia oyó eso y le llamó la atención sus palabras. David se unió a ellas y las acompañó a dejarlas. Desde ese día comenzaron a interactuar como amigos. Al punto que con el transcurrir de las semanas comenzó a visitarla y hasta ayudarle en las tareas de la Universidad.

Unos meses después la iglesia organizó una vigilia. ¿El lugar? La playa de San Diego, a 30 minutos de la capital. Entre buses y automóviles asistieron unas cien personas, entre ellos: David y Sonia. Como parte de la organización le asignaron a David un turno para vigilar la seguridad del lugar. En el receso vio que Sonia estaba con sus amigas y se acercó: “¿Me permitirías hablar contigo aparte?” Aunque al principio ella se mostró nerviosa sus amigas la animaron para que lo hiciera. Se separaron unos diez metros del grupo y se sentaron a conversar sobre la playa.

Ambos estaban a la par, con los pies extendidos hacia el frente y cada quien apoyándose con los brazos hacia atrás para mantener la espalda erguida. David dice: “Como yo estaba a su lado derecho sin que ella se diera cuenta introduje mi mano debajo de la arena hasta que logré alcanzar una de sus manos”. En ese momento Sonia se asustó: “¡¡¡Ay!!! ¡¡¡Un Cangrejo!!!” David se echó a reír y siguieron conversando. Desde entonces ambos supieron que se gustaban mutuamente.

Sonia dice: “Algo que me gustó de David es que era diferente a los demás, muy gentil y a la vez inteligente”. David por su parte afirma: “A mí me gustaron mucho sus ojos, su sonrisa y lo bien que la pasaba conversando con ella”.

Posteriormente formalizaron su noviazgo ante ambas familias y desde entonces comenzaron a planear la boda. Después de cinco años se casaron en “Iglesia Rey de reyes” en Agosto de 1997. La Luna de miel fue en Roatán, bahía de Honduras. En Noviembre de 1998 nació Marcela y en Octubre del 2000 nació Nathaly, sus hijas.

DaSo3Los primeros años llenos de amor se fueron disipando con la rutina diaria del trabajo y de las responsabilidades apagándose la llama que en 1997 fue encendida.

Para el 2003 ambos mantenían discusiones desmedidas con respecto a temas familiares y de trabajo. El empleo de David le consumía mucho tiempo y hasta viajes prolongados fuera del país. Al punto que habían ocasiones que regresaba a casa de madrugada. Eso ocasionó que muchas veces David no estuviera en fechas y momentos importantes en la vida de Sonia. Una vez ella llegó hasta decir: “¡Pareciera que yo no tuviera esposo!” Lo cual provocaba que el nivel de irritabilidad creciera más.

Lamentablemente la ira y el enojo que fueron acumulando llegaron a estallar no solo en discusiones continuas, sino también  en agresiones verbales. Una noche de esas en las que discutían David se levantó tan enfadado que tomó la foto del día de la boda ubicada en la cabecera de la cama y la estrelló contra el suelo quebrándola en pedazos. Unas semanas después, a mediados de 2004, David decidió irse de la casa.

Durante los meses de separación David comenzó a vivir solo, alquiló una casa y se programó para visitar a sus hijas dos veces por semana. Él no quería saber nada de volver a estar con Sonia.

Mientras tanto, Sonia comenzó a buscar apoyo en oración y consejería para poder salvar su matrimonio. En palabras de ella: “Estaba buscando tanta ayuda y tanta consejería que me parecía a esos insectos que chocan una y otra vez contra la ventana sin poder salir. ¡Estaba desesperada!”

A todo esto las hijas de David y Sonia sufrían mucho por tanta discusión. Las cosas empeoraron para ellas cuando David se fue de casa. Lloraban mucho y hasta se despertaban por las noches preguntando desesperadamente por papá. A pesar de eso David y Sonia continuaron separados.

Dios permitió que muchas personas aparecieran en el camino de Sonia las cuales le brindaron ayuda oportuna. Eso la animó a que su fe no desfalleciera y se mantuviera orando, ayunando y vigilando en ese tiempo de prueba. Fue cerca de cumplir el año de estar separados que una amiga de un grupo de profesionales cristianos la guió a acercarse al Club 700 en El Salvador. Ellos no solo la aconsejaron sino que compartieron su confianza de que Dios haría la restauración de su matrimonio y le ayudaron a corregir áreas de su vida que habían contribuido a la separación de ambos.

Del otro lado de la historia, mientras Sonia buscaba a Dios como nunca antes, David no hizo nada con respecto a buscar la reconciliación. Se encontraba tan confundido que simplemente se aisló.

Un año después de estar separados, a mediados de 2005 David no se conformó con la distancia, metió papeles a un juzgado para legalizar el divorcio y quedar libre. Esto tomó a Sonia por sorpresa. En sus palabras: “En el momento que más buscaba ser transformada por el Señor y que más oraba con mis hijas y los consejeros, me llegó la notificación de que el proceso de divorcio había comenzado”.

DaSo8Sonia relata que durante todo ese proceso a pesar de que sus hijas sufrieron, ellas se convirtieron en un instrumento de Dios para fortalecerla. Ella dice: “Una de las noches en las que lloraba desconsoladamente Nathaly se despertó, fue a mi cuarto, se acercó a la cama y me dijo: “Mami, dice Dios que no te preocupés, que mi papi viene pronto”. Sin mediar más palabras se dio la vuelta y regresó a dormirse. Hasta el día de hoy Nathaly no se acuerda de esa noche.

En otra ocasión, durante los días que Sonia intercedía por su matrimonio y decía: “Dios mío, ¿cuándo me vas a responder?” Marcela se le acercó para contarle que una silueta se le había aparecido en la casa, que no sabía si era un ángel o el Señor Jesús (porque no le vio el rostro), pero que le había dicho: “Marcelita, Marcelita… No estés triste, tu papi viene pronto”. Escuchar eso consolaba el corazón de Sonia.

Otra vez que Dios usó a sus hijas para hablarle fue cuando Marcela estaba aprendiendo a leer. Esa vez se le acercó y le dijo: “Mami, quiero que oigás este versículo”. Como Marcelita a penas estaba aprendiendo le costaba diferenciar entre la letra “J” y la “T”, por eso leyó despacito: ´Tehová es mi luz y mi salvación, ¿de quién temeré? Tehová es la fortaleza de mi vida, ¿de quién he de aterrorizarme?´ Francamente…” Afirma Sonia… “Yo no le estaba prestando atención por eso la niña insistió: ´Mami, escuchálo´. ´Sí, te estoy escuchando…” Decía Sonia, “¡No mami! ¡No me estás escuchando!´ En ese momento me tomó la cara con sus manos y me dijo: ´¡Mamá, escuchálo!´ Y repitió el texto despacito: ´Tehová es mi luz y mi salvación…´ Fue allí donde entendí que Dios me estaba hablando”.

Sonia vio esos breves episodios como divinos y oraba al Señor que usara a alguien para que David recapacitara.

Continúa…

2 Comentarios

  1. Noel, Impactante testimonio, seguiré en la continuación leyendo.

    Bendiciones,
    Pedro Sanchez, Jr.

  2. PEDRO: Gracias por leer mi bro, también opino lo mismo: es impactante.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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