Canciones desde Qatar (Primera parte)

Canciones desde Qatar (Primera parte)

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Las crónicas de mi hermano compositor.

La última semana de Mayo de 2008 publiqué una entrada que titulé: El primer compositor que conocí, donde narré la historia de superación personal de mi hermano David y cómo antes de emprender su viaje definitivo desde El Salvador hacia Qatar escribió la canción: “Casa de Dios, puerta del cielo”. En esta oportunidad publico un email que él me envió relatando todo lo que aconteció desde su salida de El Salvador hasta su reencuentro con su esposa y sus hijas en Qatar. A través de esta entrada usted comprenderá por qué David ya no solo es: El primer compositor que conocí, sino también: Mi compositor favorito.

David escribió:

“Noel, ¿cómo está? Le escribo desde Doha, Qatar. Un país del Medio Oriente que está en medio del desierto pero con costas en el Golfo Pérsico. Quiero compartir con usted lo que pasó después de mi partida de El Salvador y de aquel artículo que usted publicó sobre mí la última semana de Mayo de 2008. Lo hago con la intención de que vea que para Dios no hay nada imposible y que no importan las circunstancias de la vida o lo que los diagnósticos médicos digan, cuando hay un plan de Dios trazado para nuestras vidas no hay nada que lo pueda detener.

EXÁMENES MÉDICOS.

Como alguna vez le comenté mi decisión de viajar al extranjero comenzó a inicios del 2007 por mi deseo de superarme profesionalmente y ofrecerles un mejor futuro a mis hijas. Desde que Sonia, mi esposa, aceptó la idea de aplicar para trabajar en una aerolínea en Qatar, la segunda más importante en los países árabes, nos dimos a la tarea de prepararnos como familia para dicha aventura.

A mediados de 2007, después que aceptaran los papeles, me solicitaron enviarles mi título profesional y ciertos exámenes médicos. Me hice los exámenes correspondientes y me encontraron un nódulo calcificado en la Radiografía Toráxica que me realizaron. Por si no lo sabe los nódulos calcificados son cicatrices que quedan en alguien que ha sufrido Tuberculosis (TB). Aunque yo nunca desarrollé la enfermedad parece ser que estuve en contacto con ella (cosa que no sabía) y mi cuerpo la controló. A eso se debía el nódulo. ¿Qué problema podría causarme eso? Que me convertía en persona no elegible para trabajar con ellos, ya que el formulario médico especificaba claramente que los Rayos X no deberían mostrar ninguna clase de lesión pulmonar. Yo pensé: “¡A lo mejor la máquina está mal!” Así que me evalué en otro lugar, pero qué va, la máquina estaba bien, el examen mostró lo mismo.

Decidí dejar las cosas en las manos de Dios y que las evidencias del nódulo fueran evaluadas por los médicos de Qatar. Envié la información que me solicitaron y unas semanas después recibí la respuesta de ellos diciendo que sí, que había un problema en el reporte de Rayos X. Me solicitaron que me realizara un Scan Pulmonar de Alta Resolución (Tomografía) para que fuera visto en 3D. A la vez recibí un mail de mi contacto en Qatar informándome que sin importar lo que dijeran los exámenes tenía autorizado viajar para que me realizaran las pruebas allá. También me dijo que me permitirían no renunciar a mi actual empleo hasta que ellos allá me realizaran todos los chequeos necesarios en Mayo de 2008.

PLANES A, B Y C.

A todo esto le recuerdo que yo no tenía garantizado un puesto de trabajo en Qatar. ¡Mucho menos ahora con el mentado nódulo! Todo era cuestión de probar “suerte” (entre comillas) en un país extranjero. Por eso, y sabiendo que el tiempo de viajar a Qatar se acercaba pensé en tres planes:

Primero, ¿qué tal si en Mayo pido a mis días de vacaciones pendientes? De este modo si no me contratan en Qatar regreso como si nada hubiera pasado. Por otro lado, si sucede que sí me contratan, mi esposa podría presentar la renuncia en mi nombre.

Segundo, ¿qué tal si pido dos meses libres sin goce de sueldo? Eso sería similar a pedir mis vacaciones y si todo sale bien en Qatar solo regreso y presento mi renuncia personalmente. ¡Tranquilidad total!

Y tercero, ¿qué tal si renuncio sin mirar atrás? Mmm… No me gustaba mucho la idea. En este caso tirarme al vacío significaría confiar única y exclusivamente en la mano de Dios.

MI RENUNCIA.

A finales de Abril de 2008, luego de un entrenamiento de fin de semana, Dios puso en mi corazón el sentir: “Conversa con tu jefe y él te dirá lo que debes de hacer”. El lunes me reporté con él y le notifiqué mis planes de trabajar en Qatar. Después de asimilar la noticia de que su empleado de 10 años se iría y de dialogar por varios minutos, me dijo: “Bueno, como veo que la decisión está tomada creo que lo más recomendable es que presentes tu renuncia y así nos darás los 15 días que como política tiene la empresa para aceptarla”. Conversamos un momento más, me deseó suerte y salí de la oficina.

La verdad es que se portó como todo un profesional, pero la impresión de presentar mi renuncia de inmediato me dejó aturdido; no había más que hablar, el Señor había puesto el sentir de que hiciera lo que mi jefe dijera. Por eso la escribí y la entregué a la persona encargada. También envié una notificación al personal bajo mi cargo quienes a pesar de la sorpresa me expresaron su alegría y apoyo. Las últimas dos semanas en TACA se fueron entre el trabajo y despedidas.

Mi último día de trabajo fue el 13 de Mayo de 2008 y yo debía salir el 14 hacia Qatar, pero algo inesperado sucedió. La persona que estaba llevando mis trámites en Recursos Humanos había renunciado y no me envió el boleto aéreo de Washington a Doha, solo la Visa. Mi futuro Jefe estaba de vacaciones y regresaría hasta el 1 de Junio. En fin, entre las comunicaciones con el personal de Recursos Humanos me dijeron que necesitaban una carta de parte del Director del Departamento de Operaciones donde me aceptaban bajo las condiciones médicas conocidas y que Recursos Humanos no se responsabilizaba de los resultados posteriores. ¿Qué significaba esto? Que cualquier cosa podía pasar, o bien me contrataban o bien no.

En fin, Dios me permitió quedarme dos semanas más en El Salvador antes del viaje, las cuales aproveché para disfrutar más tiempo con mi esposa y mis hijas. Recuerde que iba a irme los primeros 6 meses sin ellas, que estaría solo en Qatar mientras me confirmaban mi contrato y gestionaba los trámites de la residencia.

MI LLEGADA A QATAR.

Recibí mi boleto de Washington hacia Doha y el 28 de Mayo volé hacia el aeropuerto de Washington. Llegué a la media noche y me quedé en el aeropuerto hasta que amaneciera. El aeropuerto estaba casi desierto y en esa larga espera comencé a titubear: “¿Qué estoy haciendo aquí? ¡Debería regresarme a mi casa! ¡Y si todo sale mal! ¿Qué voy a hacer?” Para distraerme un poco saqué de mi maleta uno de los libros que usted me regaló para el viaje y allí Dios me habló por medio de la siguiente escritura: Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6).

Esa verdad en mi mente, en medio del remolino de incertidumbre que me asaltó, trajo paz a mi corazón. Sentí que Dios me había hablado y hasta le entoné una melodía al texto y compuse una canción que titulé: “Fíate de Jehová”…

Fíajte de Jehová
David Navas

Fíate de Jehová de todo tu corazón
y no te apoyes en tu propia prudencia
reconócelo en todos tus caminos
y él enderezará tus verdas

Cuando no sepas a donde va tu camino
Y te encuentres a veces confundido
espera firmemente en Cristo
porque él un plan tiene para tu vida

La verdad es que me sentí consolado y pude dormir tranquilo una vez llegado al hotel. Al regresar al aeropuerto volé hacia Doha, Qatar y llegué el viernes 30 de Mayo.

En Qatar la cultura es distinta, hay una comunidad extranjera de 800 mil habitantes y 200 mil Qataríes. La semana laboral es distinta que en occidente. Se trabaja de domingo a jueves y se descansa el viernes y el sábado. Como llegué día viernes me presenté a trabajar el domingo. Me dirigí a la oficina de Recursos Humanos y allí gestionaron toda una serie de trámites administrativos. Uno de ellos: abrirme una cuenta bancaria para pagarme mi salario mientras estuviera allí. Como éramos varios los que nos presentamos ese día enviaron a todos a sus oficinas de trabajo menos a mí. La encargada de Recursos Humanos me dijo: “Usted viene conmigo a la Clínica para hacerse un chequeo”.

En la Clínica la Doctora me dijo que debido a los resultados médicos enviados desde El Salvador debían hacerme exámenes adicionales antes de presentarme a trabajar ya que tenían que descartar por completo que no estuviera infectado de TB y así evitar contagiar a alguien. Me dirigí a una Clínica particular que ellos me recomendaron y me hice 4 exámenes cuyos resultados entregarían tres días después. Esos días descansé en el hotel sin presentarme a trabajar.

El miércoles me dieron los resultados, se los llevé a la Doctora y vio que estos eran negativos. Por lo que vía email notificó a mi Jefe y los involucrados en decidir mi contratación, informándoles que me habían realizado los exámenes y que no tenía síntomas de ninguna infección. Debo explicar que Qatar es un país en vías de desarrollado, no hay personas pobres. La TB es una enfermedad controlada así como en El Salvador; sin embargo, la posibilidad de que en mí la bacteria estuviera latente existía y a eso se debieron los exámenes, a que mis jefes querían descartar la posibilidad de contagio.

LA COMISIÓN MÉDICA NACIONAL.

Mi primer día de trabajo fue el último día de la semana, el jueves. Así que llegué a saludar a todos, me presentaron con los departamentos relacionados con el Área de Operaciones y otra vez a descansar el fin de semana.

La semana siguiente me enviaron a la Comisión Médica de Qatar para los exámenes rutinarios que toda persona debe realizarse para que le otorguen el Permiso de Residencia (sangre, Rayos X, examen físico, etc). Como era de esperar allí estaba el nódulo calcificado y me llamaron a una segunda prueba de radiografías. Esa vez me pareció estar en una sesión de fotos para una revista. ¡Me tomaron Rayos X desde todos los ángulos posibles!

Mientras yo pensaba que todo iba bien, por la tercera semana de haber llegado, mi Jefe me informó que había sido rechazado por la Comisión Médica, pero que solicitaría una reconsideración del caso por medio del Director del Área de Operaciones. Cosa que efectivamente hizo. Durante la cuarta semana seguí laborando sin tener noticias.

MI PRIMER SALARIO.

Al finalizar el primer mes tenía una gran expectativa por recibir mi primer sueldo. Los salvadoreños que ya laboraban en la aerolínea me decían: “En Qatar el clima, el idioma y la cultura son duros, pero cuando te dan tu primer pago… ¡Las penas se te van!”

Para mi sorpresa todos recibieron su sueldo, ¡menos yo! Con cara de “¿qué pasó?” me dirigí a la oficina de Recursos Humanos donde me informaron que mi salario había sido retenido hasta que se resolviera el inconveniente con la Comisión Médica. Yo dije dentro de mí: “¡Queeé! ¡Cómo le voy a hacer para cubrir mis gastos aquí!” Me reiteraron que no podían hacer nada y que tendría que esperar a que mi caso estuviera resuelto el mes siguiente. En este punto la compañía no podía hacer nada pues el gobierno tiene sus procedimientos que deben ser respetados.

Salí de allí con un nudo en la garganta, mi esposa y mis hijas estaban en mi mente. Del edificio de Recursos Humanos hasta mi oficina hay como un kilómetro de distancia, así que decidí irme caminando pero iba con lágrimas en los ojos pensando nuevamente qué pasaría con mi futuro. Estaba lejos de casa, solo, sin mi familia y sin dinero para mi y para ellos. Sabía que esa tarde hablaría con mi esposa y mis hijas, y pensaba: “¿Qué les voy a decir?”

Continúa…

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