Las crónicas de mi compositor favorito.

En la entrada anterior compartí parte del email que mi hermano David me envió hace unas semanas, donde me relató sus experiencias después de su partida de El Salvador hacia Qatar. Entre incertidumbres y pruebas el Señor sostuvo su mano y fortaleció su corazón a través de las canciones que le daba. Si usted no ha leído la primera parte le recomiendo que lo haga en este momento, de esta forma podrá comprender y disfrutar mejor esta entrada.

Retomando el email de David donde relató cómo su primer salario fue retenido, ahora nos cuenta qué sucedió después de salir del edificio de Recursos Humanos sin su pago…

“Salí de allí con un nudo en la garganta, mi esposa y mis hijas estaban en mi mente. Del edificio de Recursos Humanos hasta mi oficina hay como un kilómetro de distancia, así que decidí irme caminando pero iba con lágrimas en los ojos pensando nuevamente qué pasaría con mi futuro. Estaba lejos de casa, solo, sin mi familia y sin dinero para mi y para ellos. Sabía que esa tarde hablaría con mi esposa y mis hijas, y pensaba: “¿Qué les voy a decir?”

Al salir del trabajo fui a un ciber café a conectarme a Internet y hablar con mi familia. Le dije a mi esposa lo que había pasado en Recursos Humanos y con mi salario, y ella me dijo: “No te preocupes mi amor, hoy me vino una pre-apropación  del préstamo de un banco, así que lo voy a tomar para cubrir los gastos del mes. ¡No te preocupes! Dios está trabajando, así que… ¡Ponéte alegre!”

Las palabras de mi esposa calaron hondo en mi ser, así que esa noche dormí como si me hubieran pagado mi primer sueldo.

A la mañana siguiente, cuando desperté, una frase sonaba en mi mente: “Estad alegres…” y empecé a repetirla hasta que pegó con una melodía que espontáneamente nació en mí. Abrí la Biblia para leer el Proverbio del día y al hacerlo de forma natural se abrió en otro libro. No sé cómo describirlo pero sentí algo especial en ese momento, algo que me dijo que esa sería mi lectura del día. Fue en el Salmo 126. Cuando terminé de leerlo canté la frase “Estad alegres…” que venía sonando en mi mente desde temprano y le sumé ese Salmo con el que el Señor me había inyectado ese ánimo que tanto necesitaba: “Estad alegres, los que sembraron con lágrimas con regocijo segarán/Estad alegres, irán andando y llorando, más volverán a venir con regocijo/Coro: Estad alegres, así dice el Señor/Estad alegres, alegres y gozosos de corazón” (escúchela aquí).

 LA PRUEBA PASÓ.

El 11 de Julio de 2008, mientras escuchaba una alabanza en inglés, puse pausa al iPod y sentí que el Señor estaba ministrándome nuevamente. Empecé a adorarle, a entonar un cántico nuevo y las lágrimas comenzaron a bajar por mis mejillas. Compuse una canción allí mismo, pero lo que más me impresionó fue sentir que el Señor me estaba diciendo que la prueba había pasado y la calma había llegado.

En la noche que le llamé a mi esposa no le mostré mi nueva canción porque el nudo en la garganta era muy obvio en la grabación que había hecho, por lo que esperé hasta el día siguiente, la grabé otra vez y se la mandé a ella y a usted, ¿recuerda? Noel, como le he dicho otras veces: a veces siento que el Señor me habla por medio de las canciones que me da. Esa vez sentí que me decía: “No sufras más, la prueba pasó. La calma llegó, solo alaba a Dios/No hay que temer a la prueba de Dios, obedece su voz, él cuidara de tu ser/El quiere moldear con sus manos tu vida. Bendito Alfarero, mi vida como barro te entrego, etc” (escúchela aquí).

OTRA VEZ LA COMISIÓN MÉDICA.

El 15 de Julio me dijeron que debía presentarme de nuevo en la Comisión Médica así que el día siguiente estaba allí, con la diferencia que ahora sería con un especialista de enfermedades pulmonares. Recuerdo que el Doctor era un egipcio, serio, corpulento y con un gran vozarrón. ¡No sonrió ni una vez! Vio mi expediente, me hizo un par de preguntas y me mandó a hacerme los mismos exámenes que ya me había hecho en El Salvador y en la Clínica de Qatar. Lo distinto de esta vez sería que me haría los exámenes en el Hospital Nacional. El Doctor me dijo que la Clínica donde me los habían realizado no era reconocida por el gobierno, así que me enviaba a hacerlos todos otra vez. ¡Otra semana más de exámenes! Me dijeron que el 27 de Julio me darían los resultados, pero no fue así, sino que me citaron en la Comisión Médica el 6 de Agosto y que ahí me los darían.

Como nota curiosa ese día que me evaluaron hablé con Sonia, mi esposa, y le conté cómo me había ido con el nuevo especialista que me atendió. En ese momento ella me interrumpió y me dijo que nuestra hija Natali, de 7 años, había tenido un sueño la noche anterior. En el sueño vio a un hombre vestido de blanco, corpulento y mucho más alto que yo que me estaba dando la mano y el Permiso de Residencia Permanente. Cuando mi esposa me relató eso sentí la confirmación de que Dios realmente estaba en el asunto.

MI SEGUNDO MES… ¿SIN SALARIO?

Una vez más llegó el fin de mes y no me pagaron; sin embargo, me sentía diferente. Como tenía una palabra de Dios en mi corazón que decía: “La prueba pasó…” tomé ánimo y con tranquilidad fui donde mi jefe a comentarle lo que estaba pasando. ¡Le sorprendió la noticia! Inmediatamente envió un email al Vicepresidente de Recursos Humanos, quien a su vez lo envió al encargado de pagaduría diciéndole que resolvieran de inmediatos lo de mi sueldo. Aunque pude contar con mi salario, aún faltaba la aprobación la Comisión Médica.

UNA MALA NOTICIA.

El 6 de Agosto asistí a la cita en la Comisión Médica donde me darían los resultados de los exámenes y otra vez no me los dieron. La enfermera me envió a otra ventanilla y me dijo que ahí me dirían qué hacer. La encargada de la otra ventanilla me dijo que fuera con un encargado de la empresa y que a él le pidiera mis resultados, que no me los podían dar a mí. “¡Ah, no!” dije yo, “¡Yo no me voy de aquí sin saber qué ha pasado!” Regresé a la primera ventanilla y le rogué a la enfermera que me dijera qué decían. Me dijo: “No cumple”. Esto significaba que bien podrían regresarme a El Salvador por no tener la aprobación de la Comisión.

En camino hacia la oficina en el taxi una letra con melodía vino a mi mente: “Hoy una mala noticia llegó, por más que intenté mi cuerpo lo sintió/Y en mi interior la lucha empezó, que no me preocupe, me dice una voz/Coro: Tu vida está en las manos de Dios, su plan es perfecto/Ningún detalle escapó aunque sientas que el valle oscuro llegó/Mira bien que al final está la luz del Señor” (escúchela aquí).

Llegué a la oficina y hablé con mi Jefe, le conté lo que me dijo la enfermera y que me enviaba con un encargado de la empresa para hablar. ¡Se volvió a sorprender! De inmediato envió un email y convocó a una reunión urgente al Gerente de Recursos Humanos y a la Dra. que estaba a cargo de la Clínica. La Dra. dijo que si era necesario pelearía por mi delante de la Comisión Médica de Qatar para saber si sus argumentos eran sostenibles y valederos.

¡ASUNTO RESUELTO!

Sorprendentemente esa misma tarde, después del trabajo, la Doctora envió una notificación relacionada con mi caso. Decía que había hablado con el Director de la Comisión Médica y que no había ningún problema en otorgarme el Permiso de Residencia. Lo único que me pedían era que por precaución me sometiera a un tratamiento preventivo que sería suministrado en el Hospital donde me habían hecho los últimos exámenes.

Al día siguiente varias personas me felicitaron por haber terminado el proceso para la obtención del Permiso de Residencia. Mi Jefe estaba bien contento y me manifestó que se sentía apenado por el tiempo que había tomado la obtención del Permiso, ya que él esperaba que todo estuviera resuelto en los primeros 30 días de mi llegada, ¡no 10 semanas! Sin embargo, la verdad es que la compañía se portó a la altura. Siempre me brindaron todo su respaldo durante todo el proceso. Pienso que detrás de todo esto había un trato de Dios para mí y algunas lecciones que yo debía de aprender.

Como es habitual ese día lo terminé entonando una nueva canción que nació en mí escribir: “Hoy sin palabras me he quedado, tu poder me has mostrado, tanto tiempo que yo he esperado una respuesta a mi clamor/Coro: Gracias oh Dios, gracias Jesús, gracias Espíritu Santo, gracias te doy de mi corazón/Hoy buenas nuevas me has dado, de mis ojos han brotado lágrimas de agradecimiento, nunca me has desamparado/Coro: Gracias oh Dios, gracias Jesús, gracias Espíritu Santo, gracias te doy de mi corazón/Y no sé cómo expresar mi gratitud, pero en mi interior nace esta canción/Y abro mis labios para decirte hoy, que te amo y te alabo Señor/Coro: Gracias oh Dios; gracias Jesús; gracias Espíritu Santo, gracias te doy de mi corazón/Nunca he visto un justo desamparado” (escúchela aquí).

FAMILIA UNIDA.

Las semanas siguientes fueron ajetreadas, el papeleo de residencia de mi familia, el viaje que mi esposa y mis hijas realizarían a Qatar, los trámites de la compra del auto y la búsqueda de un colegio para matricular a las niñas. El 10 de Septiembre por la tarde me dieron mi auto, el 11 recibí a mi familia en el aeropuerto y después de un mes de adaptación, Marce y Nati, comenzaron sus clases en el colegio el 14 de Octubre.

Noel, ¿qué más puedo contarle? Si no que comparta esta historia con todos y que tomen para sí lo que crean que deben tomar. Dios está moldeando mi vida, la de mi esposa y mis hijas. En mi caso personal he encontrado que Dios me habla claramente a través de cantos. De los cantos que él me inspira. El Señor nos ha bendecido y fortalecido todo este tiempo.

Por favor: ¡Acuérdense de nosotros en sus oraciones!

En nombre de mi familia, le deseo abundantes bendiciones de parte de nuestro Padre celestial.

Su hermano, David”.

Notas:

Todas las canciones escritas por: David Navas. Todos los derechos reservados. El Salvador, Centroamérica 2008.