Dos compositores en conflicto (Segunda parte)

Dos compositores en conflicto (Segunda parte)

- en Testimonios de composición
1886
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Eli y LissethUn testimonio de reconciliación.

Un año y medio después de la boda de mi hermano tuve que viajar a Guatemala durante 4 días. El último día quise pasarlo con mi primo Nestor y su esposa Tania. Recuerdo que ese domingo por la mañana los acompañé a la iglesia a la que asistían y al final, como es usual de las reuniones evangélicas, el pastor hizo el llamado a pasar al frente; sin embargo, yo me quedé sentado y abrí mi Biblia.

Sentí un impulso interior por leer “La parábola del hijo pródigo” y busqué Lucas 15. El texto decía: “Un hombre tenía dos hijos; y el menor de ellos dijo a su padre: Padre, dame la parte de los bienes que me corresponden; y les repartió los bienes. No muchos días después, juntándolo todo el hijo menor, se fue lejos a  una provincia apartada; y allí despercudió sus bienes viviendo perdidamente” (15:11-13).

En ese momento pensé: “¿Por qué el hijo pródigo se fue de casa si su papá lo trataba tan bien? ¿Por qué la parábola dice que tomó sus cosas y no nos da una explicación de lo que motivó al hijo a irse?” En eso una voz en mi corazón me dijo: “El hijo menor se fue de la casa del Padre por culpa de su hermano mayor”.

Inmediatamente me sentí impulsado a leer la parte de la parábola donde el hijo pródigo regresó y el padre armó una fiesta en su honor. El hermano mayor al enterarse de lo que pasaba le reclamó a su padre: “He aquí, tantos años te sirvo, no habiéndote desobedecido jamás, y nunca me has dado ni un cabrito para gozarme con mis amigos, pero cuando vino este tu hijo que ha consumido tus bienes con rameras, has hecho matar para él el becerro gordo” (15:29-30).

De nuevo esa voz interior me dijo: “La reacción que el hermano mayor tuvo cuando el hijo pródigo regresó a casa era la misma que manifestaba aun antes que su hermano menor se fuera. El hermano mayor siempre se quejaba ante su padre de su hermano menor y lo trataba con enojo e injusticia cuando vivían juntos. ¡Los hermanos menores se van de la casa del Padre por culpa de los hermano mayores!” En eso oí claritito en mi mente: “Noel, quiero que te conviertas en un buen hermano mayor”.

En ese entonces yo era coordinador del área de educación cristiana de un colegio evangélico de más de 2,000 alumnos, por lo que pensé que el Señor me estaba comisionado para ver a los niños y adolescentes del colegio como mis hermanos menores y que yo tenía que ser un buen hermano mayor.

Terminó la reunión y Nestor y Tania me invitaron a almorzar. Mientras esperábamos la comida conversamos de varios temas y no sé por qué comencé a relatarles las múltiples anécdotas de los ronquidos de Elí. Les conté detalle tras detalle, escena tras escena todo lo que antes describí. Todos reímos.

Cuando nos sirvieron la comida Nestor hizo una pausa y me dijo: “¿Sabes qué Noel? Tú debes pedirle perdón a tu hermano por todo lo que le hiciste. ¡Y Lisseth debe estar allí cuando lo hagas!” Me explicó que era un área no resuelta en mi vida y que tenía que restaurar la relación perdida con mi hermano menor.

En ese momento algo golpeó mi mente. Entendí que lo que el Señor me dijo por la mañana: “Noel, quiero que te conviertas en un buen hermano mayor”, no se refería a los alumnos del colegio, sino a la relación dañada con mi hermano.

En la tarde tomé el autobús de regreso a El Salvador con la firme determinación de pedirle perdón a Elí. Durante las 4 horas de camino iba orando y decidiendo cuál sería el mejor momento para hablar con él. Mientras oraba sentí al Espíritu Santo hablarme a mi corazón: “Noel, tú vas a crecer mucho con este acto de pedirle perdón a tu hermano, pero el que más necesita de lo que vas a hacer… es él, no tú”.

Al nomás entrar por la frontera de El Salvador llamé a Elí para pedirle que nos viéramos en la casa a las 9:00 p.m. y conversar. Me preguntó a qué se debía la invitación y le dije que era porque teníamos que hablar de algo muy importante.

No sé por qué pero Elí llegó a la casa con una actitud un tanto extraña. Intenté conversar con él pero no conseguí entrar al tema para el cual lo había citado. Tanta fue la barrera que sentí que mejor desistí de conversar sobre eso y dejé lo de pedirle perdón para otro día.

Desde el lunes estuve orando por esa reunión. El martes llamé y lo cité otra vez a él y a Lisseth para conversar, pero él me dijo: “¿Para qué querés reunirte con nosotros si ya nos vimos el domingo?” Le pedí de favor que me concediera la oportunidad de platicar y gracias a Dios accedió a reunirnos el jueves.

Fuimos a comer a un restaurante de comida típica cerca de la casa y mientras esperábamos que nos sirvieran miré a Elí y a Lisseth a los ojos y comencé a explicarles el motivo de la reunión:

Elí, esta semana el Señor me habló muy fuerte a mi corazón a través de “La parábola del hijo pródigo” y me dijo que yo debía convertirme en buen hermano mayor. Que en el Reino de Dios los hermanos menores se van de la casa del Padre por culpa de los hermanos mayores. Según lo que he entendido de la parábola el hermano menor no se fue de casa por culpa de Papá. No, Papá hizo todo bien; mas no así el hermano mayor… etc. etc.

Luego le relaté mi conversación con Nestor y Tania el domingo anterior y de cómo ellos me confrontaron con pedirle perdón…

En ese momento sin razón alguna comencé a llorar descontroladamente y sin poder contenerme.  No sé qué pensaron los de las otras mesas pero mi llanto era tan fuerte cuando le dije a Elí:

¡Elí! ¡Perdóneme por haberlo echado de la casa! ¡Por criticar sus ronquidos y haber permitido que nuestras discusiones nos alejaran! ¡Perdóneme por haber sido un mal hermano mayor!

En ese momento Elí y Lisseth se miraron el uno al otro y también comenzaron a llorar. Nos abrazamos y Elí me dijo que me perdonaba, que todo estaba bien. Aproveché para pedirle perdón a Lisseth y ella también me perdonó.

Demás está decir que fue una noche maravillosa de reconciliación.

Recuerdo que la semana siguiente prediqué en el devocional del colegio y al final Elí llegó para recogerme e ir a almorzar juntos. Elí y yo recuperamos la amistad que siempre nos caracterizó.

Seguramente usted se estará preguntando qué me motivó a compartir este breve y simple testimonio. Bueno, es que hoy cumple años mi hermano, ¡Feliz cumpleaños Elí! Básicamente por eso. Pero también porque sé que hay algunos lectores de La Aventura de Componer que tienen alguna que otra relación rota y no la han sanado.

Para ustedes es este testimonio, para animarlos a perdonar o pedir perdón. Imagínese, si por unos ronquidos el Señor me impulsó a reconciliarme, ¿cuánto más usted que por cosas más graves se ha distanciado de alguien? ¿Cuánto más usted que por situaciones más duras ha roto alguna relación?

Con todo mi corazón deseo dedicar la siguiente canción a todos aquellos que vemos el perdón como un desafío…

“Perdonar” 
Noel Navas.

Es parte de una vida normal
experimentar el dolor
de una herida sin cerrar.

Es la única manera de sanar
ese sentimiento de dolor
que alguna herida nos dejó

Coro:
Perdonar, es un acto de la voluntad
No es un sentimiento que sentado
hay que esperar.

Perdonar, es el centro de lo que es amar
Aunque no lo sientas sabes que debes perdonar
Su amor te ayudará.

Es una actitud del corazón
que siempre debemos demostrar
para con aquel que nos dañó.

Es una decisión que hay que tomar
Un amor distinto a los demás
Siempre estar dispuesto a perdonar.

Noel Navas.

8 Comentarios

  1. Estas ultimas semanas he estado experimentando muchos problemas con mi hermano, no entendia por que? ahora lo entiendo, solo que en mi caso es algo más profundo porque mamá murio cuando eramos niños y mi papá vivia en USA, aunque estabamos rodeados de adultos nosotros nos sentimos como que nos quedamos solos en el mundo y solo nos teniamos el uno al otro, no fui una buena hermana mayor y aunque ya entregue ese dolor a Dios mi hermano necesita escuchar que le amo y que me hubiera gustado mucho hacer un mejor trabajo. Mientras te escribo esto me doy cuenta que todavía duele.

  2. CYNTHIA: Espero que el artículo te haya servido, pedir perdón y perdonar son un desafío para todos. Adelante y que el Señor derrame su gracia sobre ti para sanar cuanto haya pasado.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  3. Noel,
    Este testimonio es impactante y vemos como Dios a través de su palabra nos enseña lo que es el perdón, aun si uno cree que no estamos equivocados.

    Lo mas bonito es el reconocimiento y la aplicación.

    En verdad que estoy impactado!! Dios es bueno.

    Se que después que pudieron perdonar, sus vidas no han sido igual, sino que han visto la mano de Dios y el crecimiento en sus vidas.

    Adelante y bendiciones a ambos.

    Esperamos poder platicar pronto.

    Paz y bendiciones,
    Pedro Sanchez, jr

  4. PEDRO: Gracias por comentar, efectivamente no hemos sido los mismos. Unos años después mi hermano se mudó a EE.UU. y bueno, seguimos en contacto a la distancia y recordando todo esto con cariño, je.

    Sí, ¡a ver cuándo hablamos!

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  5. Noel recuerdo muy bien cuando compartistes tu testimonio y tu historia en un devocional del instituto canzion, verdaderamente volver a leerla me ha sido de bendicion, sigue adelante noel y que bueno que los problemas tecnicos se solventaron.

  6. MIGUEL: Fue hace más de un año que compartí este testimonio en Canzion, ¡tienes buena memoria eh! Gracias por leerme y comentar.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  7. Gracias amigo por compartir con todos ese testimonio es increible, como nosotros los hermanos mayores, podemos sin darnos cuenta dañar a nuestro hermanos. sin duda una linda experiencia. se les quiere mucho a ti y a Elí.

    Nunca es Tarde para pedir Perdon!!!

  8. CHRISTIAN: Gracias mano por tus palabras, Dios te bendiga a ti tambien.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

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