Concierto para Matrimonios en Iglesia Oasis de Amor.

Recientemente estuve conversando con mi amigo y compositor Marcelo Rojo y me relató una experiencia impresionante que tuvieron él y su esposa el pasado 9 de Enero de 2009 en un concierto para matrimonios que realizaron en la Iglesia Oasis de Amor en Managua, Nicaragua. A mi modo de ver lo que Marcelo narra es fantástico y una evidencia más de que cualquier persona puede desenvolverse en el mundo de la composición independientemente de su trasfondo musical. Aquí está lo que Marcelo me relató. Espero que le bendiga sobre manera como conmigo.

“Noel, quería contarte un interesante testimonio que tiene que ver con tu blog. Como tú sabes, resido junto con Katya, mi esposa, en San José, Costa Rica. y además, que recién saqué mi primer disco: “Sonidos de intimidad”. El cual, como publicaste días atrás, es un disco de canciones románticas para parejas. Debido a ello y al ministerio que con mi esposa desarrollamos, el pasado viernes 9 de Enero visitamos la Iglesia Oasis de Amor en Managua, Nicaragua. Nuestra visita tenía que ver con dar charlas de la familia y para los músicos de la congregación, y el domingo 11 brindar un Concierto para Matrimonios donde sucedió algo impresionante que creo puede bendecirte.

El Concierto se programó a las 7:00 p.m. en el auditorio de la Iglesia. El lugar se acondicionó para que fuera un lugar muy íntimo. Nos proporcionaron un piano, una guitarra, un par de micrófonos (porque mi esposa canta conmigo) y las sillas para los asistentes se ubicaron bastante cerca de nosotros al frente.

Uno de los pastores de la iglesia aperturó la actividad con palabras de bienvenida, una oración y luego de presentarnos nos entregó el tiempo para desarrollar el Concierto. Todos iban vestidos con ropa casual, algunos llegaron de traje pero la mayoría no. Había unas 30 parejas y todas se sentaron con sus respectivos cónyuges. Mi esposa dio una breve introducción y comenzamos a cantar. La primera fue: “Sonidos de intimidad”. Cuando terminamos todos nos brindaron un aplauso.

En ese momento se me ocurrió hacer algo curioso y es que cuando terminamos de cantar la segunda canción les propuse a todos que en lugar de aplaudir abrazaran a su cónyuge. Sí, ¡imagínate! Yo les dije que Katya y yo llevábamos un año y medio de casados y seguíamos disfrutando de nuestra luna de miel, que queríamos contagiarlos con ese espíritu de amor que nos ha envuelto todo este tiempo y bueno, por eso les propuse que en lugar de aplaudir, se abrazaran fuertemente. Fue interesante ver la reacción de todos, cantamos y después de terminar cada una, les decía: “¡A ver! ¡Aplausos!” Y nadie aplaudía, ¡todos se abrazaban! Todos reímos y disfrutamos esa dinámica.

Así se desarrolló todo el concierto, canté las 10 canciones del disco y relaté las historias detrás de cada una. Incluso canté “Valió la pena” que como te conté en aquella entrevista fue la canción que Danilo Montero le cantó a su esposa el día que se casó. En fin, cuando terminamos nuestra participación entregamos el micrófono al pastor que iba a despedir la actividad y en ese momento se volteó y nos dijo: “Antes de terminar, ¿podrían cantar una vez más la canción: Valió la pena?”

Cuando nos pidió eso Katya y yo recordamos que este pastor ayuda en la dirección de la alabanza en la iglesia, así que mi esposa me dijo: “¿Por qué no le dices que la cante él?” Inmediatamente le propusimos que lo hiciera, le dimos la letra y aunque titubeó un poquito la tomó y se la jugó. Sí, ¡imagina la escena! Llamamos a la esposa y la ubicamos en una silla al frente. En ese momento toqué y el pastor cantó “Valió la pena” a su esposa delante de todos. ¡Todos estaban sorprendidos! Aunque él estaba un poco nervioso igual la cantó y su esposa contentísima por el gesto de su marido. Todos estallaron en aplausos.

Ahora, este pastor no quiso ser el único que hiciera eso, si no que dijo: “Bueno, ahora le toca hacer lo mismo a nuestro pastor general”. Cuando la gente oyó eso comenzaron a gritar: “¡Sí, que pase! ¡Que pase!” Cuando el pastor pasó no cantó una canción conocida, sino que comenzó a improvisar un canto espontáneo. Yo le proveí una base de acordes y el pastor se prendió en melodías y comenzó a cantar un poema de amor que alli mismo se inventó para su mujer. La esposa quedó conmovida, todo mundo aplaudió y ovacionó el gesto.

Noel, ¡es no fue todo! Comenzaron a pasar como 4 ó 5 parejas más y delante de todos improvisaron cánticos espontáneos de su corazón para sus esposas. ¡Algunos hasta se arrodillaron para cantar! Fue un fluir del Cantar de Cantares en ese lugar. Lo impresionante de lo que te cuento es que no fue algo planificado. Es más, el concierto ya había concluido, pero algo quería hacer el Señor con esas parejas. Pienso que se dio una especie de impartición en ese momento. ¡Todos estábamos emocionados!

La verdad es que algunos de ellos no afinaban muy bien pero en ese momento nada de eso importaba, sino el expresar lo que había en el corazón por sus cónyuges. Fue impresionante ver cómo les fluían las palabras y las melodías en ese instante. Había esposos que cantaban cosas hermosísimas y de forma prolongada. O sea, no cantaban una simple frase y ya. No, se dejaban ir y cantaban cantos de su corazón por bastante tiempo. Hubo una esposa que se desmoronó en lágrimas mientras su esposo le cantaba de rodillas. ¡Wow! Todo mundo estaba conmovido. Salimos de esa reunión con una sonrisa de oreja a oreja, fue increíble presenciar eso.

Luego del concierto fuimos a cenar con algunos y uno de los esposos que había pasado al frente me dijo: “Yo tenía bastante tiempo de querer decirle algo a mi esposa y cuando hoy pasé a cantarle sentí cómo me fluían las ideas para expresarle mi amor”. Otro esposo nos dijo: “¿Y hacen esto cada vez que ustedes cantan y ministran a parejas?” Le dijimos que no, que eso había sucedido sólo aquí. Por eso estábamos tan impresionados como ellos.

Katya y yo estamos muy contentos por la experiencia, por haber sido sensibles y haber contribuido a la vida de estos compositores. ¡Porque son compositores! Como te dije antes, el primero cantó “Valió la pena”, pero los demás no, cantaron canciones espontáneas. Por eso pienso que lo que te he relatado tiene que ver con tu blog, porque se desató un pequeño ejército de compositores en Managua. Como vos y yo hemos hablado antes, si no hay compositores en algunos lugares es porque no se quiere, pero como ves, cuando hay disposición nada es imposible.

Me hubiera gustado enviarte un audio para que oyeras lo que estos esposos hicieron, pero por lo menos te puse estas fotos para que veas lo que pasó.

¡Dios te bendiga!

Marcelo y Katya Rojo.