1er. Festival de Alabanza en Iglesia Amor Viviente.

El pasado Noviembre de 2008 participé como jurado del 1er. Festival de Alabanza que celebró la Iglesia Amor Viviente de El Salvador. Gracias a la invitación de su liderazgo me permitieron ser juez junto con Alex Navas (Heart Productions) y Roberto “Tito” Martínez (Cielo Producciones) en este excelente concurso de composición. Las canciones que escuchamos y la experiencia en sí fueron únicas. Si pudiera resumir todo en una sola palabra diría que fue: Memorable.

La idea de organizar el Festival de Alabanza nació en el liderazgo de la iglesia por hay del mes de Junio de 2008 donde invitaron a toda la congregación a participar en esta actividad y presentar sus propias canciones inéditas. El evento no fue exclusivo del ministerio de alabanza. No, todos los hermanos que desearan participar lo podrían hacer sin importar que fueran hombres, mujeres, niños o ancianos. La visión del Festival era estimular la creatividad de la iglesia en torno a la composición de canciones. ¡Vaya que dio resultado! La congregación cuenta con alrededor de 350 miembros de entre los cuales se presentaron 30 canciones inéditas que un equipo evaluador revisó y escogió 13 para la noche de gala final.

Llegué a eso de las 4:30 p.m. ya que la actividad iniciaría a las 5:00 p.m. Al entrar al auditorio de la iglesia se percibía la emoción y la expectativa de los organizadores. La congregación estaba llegando. Me recibieron muy cordialmente y como parte del jurado me ubicaron en la mesa del frente que sería el lugar desde el cual emitiríamos nuestros votos por la mejor canción.

La plataforma del frente había sido acondicionada a manera de escenario. ¡Tipo el programa de televisión! Nos explicaron las reglas de evaluación, nos dieron las letras de las canciones y una hoja adicional que llenaríamos individualmente donde emitiríamos una puntuación según los criterios que querían evaluar en cada canción. Por ejemplo: melodía, estructura, mensaje, énfasis congregacional, entre otras cosas. Al terminar cada participación debíamos llenar la hoja de evaluación y entregársela a una cuarta persona que nos acompañaría en la mesa, la cual sumaría los puntos emitidos por el jurado.

El evento comenzó. Efectivamente, ¡tipo programa de televisión! Las luces se apagaron, las del escenario se encendieron, soltaron un video y una pista musical con la canción lema del evento. Un par líderes de la iglesia vestidos elegantemente fungieron como presentadores de la ceremonia, saludaron a todos, al jurado y de inmediato invitaron al primer participante. ¡La congregación estaba emocionada!

Al lado izquierdo de la plataforma había un sofá donde los presentadores sentaban al compositor o intérprete y durante breves minutos lo entrevistaban. Cada uno habló de lo importante que era para ellos el Festival, las historias detrás de sus canciones y además, daban palabras de alabanza a Dios por la oportunidad de participar. Luego de conversar con ellos y de invitarlos a pasar al frente, los presentadores anunciaban el título de la canción, la congregación estallaba en aplausos y todo mundo escuchaba las canciones inéditas de los participantes. Las cuales fueron:

1. “Te doy gracias”, de Katherine Vivar.
2. “Quién como tú”, de Manuel Escobar.
3. “Cristo, te amo”, de Abner Arenivar.
4. “Anhelo tu presencia”, de Dorys de Aguilar.
5. “Quiero ser un instrumento”, de Priscila Alfaro.
6. “Estoy agradecido”, de Laura Martínez.
7. “Jesús, Jesús”, de Ericka Mandalá.
8. “Al acercarme a ti”, de Orlando Ávalos.
9. “Puedo ver, Señor”, de Gloria de Rodríguez.
10. “Bienaventurado”, de Carlos Mario Villatoro.
11. “Nunca voy a olvidar”, de Orlando Ávalos Jr.
12. “Alfarero”, de José Olivares.
13. “Cristo, poder de Dios”, de Rolando Durán.

Desde baladas pop hasta rock and roll, pasando por ritmos tropicales y finalizando con un mariachi que acompañó al último participante, así se disfrutaron todas las canciones.

Lo interesante del Festival fue que muchos de los participantes no eran compositores en sí. Cuando el liderazgo de la iglesia invitó a la congregación a participar del evento muchos tomaron la decisión de componer sin importar que nunca lo hubieran hecho o su inexperiencia musical. Impresionante, ¿no le parece?

Al final de la jornada los tres jurados decidimos premiar a:

Primer lugar: “Bienaventurado”, de Carlos Mario Villatoro.
Segundo lugar: “Al acercarme a ti”, de Orlando Ávalos.
Tercer lugar: “Anhelo tu presencia”, de Dorys de Aguilar.

Todos los participantes recibieron un diploma de participación a manos del pastor de la iglesia junto al aplauso de la congregación que fielmente los ovacionó a lo largo de la noche. Los tres primeros lugares recibieron un trofeo además de su respectivo diploma.

Según me comentó uno de los organizadores, la Iglesia Amor Viviente ha quedado tan motivada por esta experiencia que piensan repetirla este año 2009 y además, están prontos a sacar un Cd con todas las canciones que participaron a modo de recuerdo de esta memorable actividad.

TRES REFLEXIONES PERSONALES:

Primero: Jamás en mis más de 25 años de ser cristiano había tenido conocimiento de un evento de esta índole dentro del seno de una congregación. El esfuerzo que Amor Viviente hizo para montar esta actividad es digno de aplaudir. No solo por la excelencia técnica y organizativa que caracterizó la noche, sino por su deseo de estimular la creatividad de sus miembros y animarlos a componer canciones nuevas para el Señor.

Segundo: Me impresionó sobremanera saber que muchos de los hermanos que dieron sus canciones para participar en el Festival y algunos de los 13 finalistas nunca habían escrito una canción. Los cuales a causa de la proximidad del evento se entusiasmaron por hacerlo. Pienso que ellos son ejemplo de que todo aquel que se proponga escribir una canción es capaz de hacerlo. Todo es cuestión de decidir escribir algo para Dios y no de esperar que una mano dorada se pose sobre nuestro hombro y nos diga: “¡Escribe una canción!”

Por último: ¡Cómo me gustaría que más iglesias imitaran el ejemplo de Amor Viviente! Si no todas por lo menos algunas congregaciones de una misma ciudad podrían unirse para organizar un evento similar y de esta forma estimular la composición de canciones entre sus filas.

Es hora de ir más allá de lo que todo mundo hace. Nuestras iglesias están cantando únicamente la música de los Cd´s y de las radios. Eso está bien y hay que seguirlo haciendo. Pero, ¿no será que nos hemos acomodado a ese patrón y como iglesias locales hemos inhibido la creatividad que hay en nuestros propios miembros? ¿No será que el Festival de Alabanza que celebró Amor Viviente nos habla de que sí se puede estimular la composición de cantos entre el pueblo de Dios? Mmm…

¡Yo pienso que sí!

Noel Navas.