Verdadero adorador vrs. Falso adorador (Quinta parte)

Verdadero adorador vrs. Falso adorador (Quinta parte)


Los sabios del oriente vrs. el rey Herodes.

Después de cuatro características de un verdadero adorador, vamos con la última. En la próxima entrada hablaré de las características de un falso adorador.

5. Un verdadero adorador sabe discernir la dirección de Dios.

La visita de los sabios del oriente pudo haber durado más de un día y no unos pocos instantes como solemos imaginar. ¿Por qué lo suponemos? Porque Mateo dice:

Entonces, advertidos en sueños de que no volvieran
a Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.
Mateo 2:12.

Si soñaron es que pasaron por lo menos una noche en Belén. No sabemos si más, pero no tiene sentido viajar tanto para solo estar unas pocas horas con esa persona que ansías conocer. Tiene más sentido pensar que los sabios estuvieron un día, quizá más, interactuando con José, María y el niño que creer que llegaron, entregaron sus presentes y se largaron. Seguramente en ese tiempo que compartieron con la familia del Señor escucharon de primera mano los detalles sobrenaturales que rodearon el antes, durante y después del nacimiento, y a la vez estos visitantes compartieron con ellos no solo la razón de su visita, sino también su expectación y todo cuanto habían investigado sobre la estrella y las profecías mesiánicas.

Eso sí, cuando llegó la hora de despedirse, esa noche algunos de ellos tuvieron sueños. El texto dice que “advertidos en sueños”, en plural, es decir, que no solo un sabio del oriente tuvo un sueño, quizá un par de ellos o quizá más; sin embargo, esa noche se hizo presente la directriz divina que los impulsaba a regresar por otro camino y de esta manera volver a encontrarse con el rey Hedores.

¿De qué nos habla esto? De que un verdadero adorador sabe discernir la dirección de Dios.

Estos hombres recibieron dirección divina por medio de la estrella que visualizaron durante todo el trayecto de ida hasta llegar a la ciudad de Belén y también recibieron la dirección divina cuando estaban empacando las maletas y se alistaban para regresar a casa por medio de sueños.

¿Te imaginas lo emocionados que pudieron haber estado cuando volvieron a casa? ¿Te imaginas qué habrán contaron cuando regresaron a los suyos? “¡Oigan! Primero la estrella nos guio durante todo el trayecto, luego al llegar el mismísimo rey Herodes mandó a llamar a los líderes religiosos de Jerusalén para mostrarnos las Escrituras judías para señalaban el lugar exacto donde nació el Salvador. Y para rematar, cuando pensábamos devolvernos, tuvimos algunos sueños que nos advirtieron de regresar por otro camino. ¡La guía del Señor estuvo presente en todo el camino, tanto de ida como de vuelta!”

Y precisamente esto es lo que le sucede a quienes deciden convertirse en adoradores del Señor, experimentan su dirección una y otra vez durante su peregrinar cristiano. Es por eso que a veces afirmamos que convertirse a Cristo puede compararse a una aventura y que esta puede ser verdaderamente emocionante.

La vida de adoración no es una relación de una sola vía, de nosotros hacia Dios. La adoración es una interacción de doble vía. Tú hablas con él por medio de la oración y él te habla a ti por medio de la Escritura.

La Palabra de Dios es el medio predilecto del Señor para concedernos su guía. Esto como premisa fundamental. Aunque en el tiempo de Jesús el canon bíblico aún no estaba cerrado y, por ejemplo, los sabios del oriente recibieron revelación sobrenatural ir hacia Belén y luego al regresarse a sus casas, en la actualidad los cristianos nos guiamos principalmente por la Escritura por encima de cualquier otro medio.

Esto se debe a que la Palabra es inconmovible, Jesús mismo lo dijo: “El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras jamás pasarán” (Mateo 24:35). La Escritura es Roca Sólida en la cual debemos ampararnos y Piedra de los Siglos en la cual podemos estar firmes. Esto significa que si sueños, visiones o profecías vienen a nuestra vida nunca de los nunca´s deberán contradecir la Palabra ni chocar sus principios. Esto sin contar que no es correcto andar buscando ese tipo de revelaciones como si de leer la mano se tratara. Si Dios nos habla por medios inusuales como lo son sueños, visiones o profecías, que sea porque vienen por sí solas a nuestra vida, no porque las andemos procurando. La única fuente de dirección que debemos buscar fielmente y a diario es la Palabra de Dios.

Ahora bien, cuando hablo acerca de recibir dirección divina por medio de la Escritura no me refiero a abrirla estilo ruleta rusa donde la abres al azar y pones el dedo a ciegas para ver qué versículo te sale.

Se cuenta que una vez una mujer estaba buscando la dirección de Dios para saber si era su voluntad ir a estudiar al instituto bíblico o mejor dedicarse a estudiar una carrera secular. Ella sentía un fuerte llamado de Dios, pero estada dudosa de la decisión que debía de tomar. Una noche decidió jugar a la ruleta rusa por lo que tomó su Biblia, cerró los ojos, la dejó caer sobre la mesa y de inmediato puso su dedo en donde pudo. El texto que su dedo señaló fue: “y, saliendo de la ciudad, se fue a pasar la noche en Betania” (Mateo 21:17).

El instituto bíblico donde ella pensaba irse a estudiar se llamaba: Betania.

Yo no digo que Dios soberanamente no pueda hablarle a alguien de esa manera, así como tampoco puedo afirmar que el Señor en su soberanía no pueda brindarnos dirección a través de una visión o un sueño; sin embargo, como principio fundamental de la vida cristiana la forma predilecta de Dios es hablarles a sus hijos a través del estudio, meditación y memorización de las Escrituras. Allí está toda la dirección que necesitamos.

Algunos cristianos, principalmente aquellos que provenimos de iglesias de corte pentecostal, solemos obsesionarnos con lo sobrenatural al punto que pareciera que queremos obligar a Dios a que nos hable a través de métodos inusuales como los sueños o las visiones y otros hasta ansían por lo menos escuchar una vez en sus vidas la voz audible de Dios. Bueno, si tú eres de ese tipo de creyentes presta atención al consejo que da John Piper le brinda a todos aquellos que quieren recibir dirección de ese modo: “¿Quieres escuchar la voz audible de Dios…” afirma, “¡Entonces lee las Escrituras en voz alta!”

CONTINÚA…

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