¿Qué es un salmista? (Segunda parte)

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salmo-12El carácter del salmista.

Según el Salmo 1 la vida de un salmista arraigado a la Palabra inexorablemente lo convertirá en “un árbol plantado junto a las corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y todo lo que hace prosperará”. ¿Lo recuerda? En esta ocasión permítame profundizar un poco sobre el fruto que brota de dicho árbol.

En la Biblia ´fruto´ tiene que ver con ´carácter´. El pasaje más conocido sobre esta relación está en Gálatas, donde dice: “Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza” (Gálatas 5:22-23). Si se fija bien, cada característica del fruto del Espíritu es un rasgo del carácter. Por eso decimos que fruto tiene que ver con carácter. En este sentido, lo que el Salmo 1 intenta decirnos es que cuando la vida del salmista se fusiona con la Palabra y la Palabra con la vida del salmista, el producto final será: carácter. Un carácter como el descrito en Gálatas.

Permítame dar mi apreciación personal de la realidad de los salmistas. Lo digo en forma general, no pensando en alguien en particular, pero pareciera ser que los salmistas de hoy están buscando frutos distintos a los que la Escritura enseña. Es decir, desde quienes conforman los equipos de alabanza de la iglesia local hasta los ministros itinerantes que visitan nuestras congregaciones, dan la impresión que están más preocupados por grabar discos, venderlos y llegar a ser famosos que en permitir que el fruto de la Palabra brote en sus vidas. Sería injusto generalizar, pero si somos honestos la verdad es que muchos, no todos por supuesto, están incurriendo en este error. En este sentido, tengo la impresión que hemos distorsionado nuestra visión de lo que es ser un verdadero salmista. La cual debería consistir en crecer en carácter, uno conforme al que la Palabra nos invita a tener: el del Espíritu, según leímos en Gálatas.

¿Es malo grabar discos y venderlos? ¿Es malo ser un ministro itinerante y visitar muchas congregaciones? No, lo malo radica en que esa sea nuestra prioridad y no crecer en carácter como nos insta el Salmo. Ahora, si durante el proceso de crecer en carácter vienen los discos, las invitaciones y los viajes, está bien. Pero primero hubo carácter, no lo otro. Es cuando las cosas suceden al revés que el salmista corre el riesgo de dañar al cuerpo de Cristo en lugar de beneficiarlo.

Alguien se estará preguntado: “¿Pero qué daño puede causar un salmista si todo lo que hace es cantar y tocar canciones para Dios?” Bueno, ese es el problema, que pensamos que la vida de un salmista se limita a cantar y tocar cuando en realidad no es así. El mayor impacto que un salmista puede causar en la vida de la gente no es por medio de lo que hace, sino por medio de lo que es. Como vimos antes, en la Biblia fruto tiene que ver con carácter. Con lo que usted es. Por ejemplo, cuando un cantante o músico visita alguna congregación para ministrar, por lo general al finalizar su participación la gente se acercará a él para saludarlo y conocerlo, ¿verdad? ¡Quizá hasta usted mismo lo ha hecho! ¿Sabe por qué las personas buscan a un salmista después de una reunión? Porque tienen hambre y quieren comer.

Sí, ellos quieren comer del fruto del Espíritu que hay en él. En este sentido, si como salmista usted sólo tiene canciones y acordes musicales, y no carácter del Espíritu, entonces su impacto se limitará simplemente a eso, a canciones y acordes. Pero si usted como salmista está plantado en la Palabra y ha dejado que ella transforme su vida al punto de crecer como un árbol con fruto, entonces las personas que se acerquen podrán comer de usted “amor, gozo, paz, paciencia, etc.” como es el deseo de Dios. ¡Qué triste es saber de salmistas que dejan hambrientos a las personas que se acercan a ellos! Y más lamentable cuando en lugar de comer fruto del Espíritu las personas se van con un sabor a enojo, ira, orgullo y arrogancia. ¡Sabor del fruto de la carne! (véase Gálatas 5:19-22).

Como usted sabe, las personas con las que un salmista entra en contacto en su iglesia u otras congregaciones no son más importantes que las que  están en su casa. Es decir, el salmista debe saber que antes de dar de comer a los de afuera, debe darle de comer a los de adentro. A su familia. Es en casa donde se demuestra el verdadero carácter cristiano. Nuestros padres, hermanos y hermanas, esposa e hijos deben nutrirse del fruto del Espíritu que hay en nosotros antes que los de afuera. Por eso, vale la pena preguntarnos: Cuando alguien de casa, como nuestros padres y hermanos, se acercan a nosotros, ¿qué fruto les estamos ofreciendo de comer? Cuando nuestro cónyuge o nuestros hijos buscan nuestra compañía, ¿qué fruto les estamos dando a probar? ¿Amor, gozo, paz, paciencia? O, ¿Ira, enojo, pleitos y contiendas? Recuerde: los frutos se comen. ¡Ojalá nuestra familia esté nutriéndose con nuestro buen carácter!

Por último, hay alguien más importante que todos (los de fuera y los de casa) que también se acerca a comer fruto de nuestra vida. Seguramente sabe quién es. ¿Verdad? Claro, es el Señor. Como “árbol plantado junto a las corrientes de agua”, él se acerca para comer y degustar del fruto que brota de usted. Ese fruto que busca probar no son canciones, discos ni música. Es carácter. ¡A Dios le encanta comer carácter! Él disfruta tanto comer “amor, gozo, paz, paciencia, etc.” que cuando encuentra un árbol con dicho fruto se queda allí y se sienta a comer y morar bajo sus ramas.

El problema más grave que el Señor ve en los salmistas de hoy es que cuando se acerca a comer encuentra fruto distinto al del Espíritu. Encuentra el fruto más desagradable que de árbol alguno puede brotar: de la carne. Gálatas dice: “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicería, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidas, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas…” (Gálatas 5:19.21).

Sólo imagínese al Señor acercarse a algunos salmistas a buscar entre sus ramas fruto. Cuando se para frente a ellos los observa y nota que tienen un fruto diferente al que esperaba encontrar. Alza su mano, toma uno y lo siente aguado y magullado. Un líquido viscoso se pega a la yema de sus dedos. Sorprendido, el Señor acerca el fruto a su rostro, lo huele y percibe aroma de: “adulterio, fornicación, pleitos, celos, envidias, etc.” “¡¡¡Uuufff…!!!” se asquea el Señor y tira el fruto.

Yo le pregunto: ¿cree usted que él va a comer de ese árbol? ¿Cree que se quedará a morar bajo las ramas de alguien con un fruto así? No lo creo. ¡Excepto para podarlo! Pero ese es otro tema.

Considero que este es un buen momento para que como salmistas examinemos nuestras vidas y no preguntemos qué frutos estamos produciendo. Si por alguna razón usted identifica que su fruto no proviene del Espíritu, entonces es hora de volcarse de lleno a la Palabra y dejar que ella transforme su vida por completo.

Continúa…

PREGUNTAS PARA LOS LECTORES DEL BLOG: ¿Alguna vez había pensado en la palabra ´fruto´ como sinónimo de ´carácter´ según lo enseña Pablo en Gálatas? ¿Qué opina de la expresión: “el problema más grave de los salmistas de hoy es que no están produciendo el fruto que el Señor espera”?

8 Comentarios

  1. Hola Noel, respondo:

    ¿Alguna vez había pensado en la palabra ´fruto´ como sinónimo de ´carácter´ según lo enseña Pablo en Gálatas?
    Sinceramente si,lo tengo relacionado a ello en mi vida, asi pude entender mejor a qué se refería el pasaje.

    ¿Qué opina de la expresión: “el problema más grave de los salmistas de hoy es que no están produciendo el fruto que el Señor espera”?
    Creo que eso es la puritita verdad, y lo vemos reflejado en los primeros versículos de Isaias 5; ademas en Juan 15:2 nos dice que Dios no espera «fruto», sino «buen fruto». A veces se piensa que todo está arreglado porque se tiene fruto de las ventas de CD, presentaciones, firmas de autógrafos, etc, pero ese no es el «Buen Fruto» que Dios quiere, es solo fruto y nada mas…

    Muy bueno el artículo, Noel… duro y a la cabeza, me ha hecho reflexionar bastante sobre mí.

    Saludos.

    Uziel Cerda
    Coahuila, México.

  2. UZIEL: Sí mi bro, tienes razón, el fruto no son las ventas ni los autógrafos, es tu vida en crecimiento reflejando el carácter de Cristo delante del Señor, en casa y fuera de casa.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  3. hola muy buenas tardes,días o noches, bueno yo pienso, ahora que estoy leyendo este artículo, acerca del fruto, muchas veces, en algunos foros, he leido que en los artistas que tocan musica, muy rara, ami gusto, para ministrar al Señor, la gente piensa que esta bien por que llenan estadios completos, y dicen que nos fijemos en esos frutos, pero a veces no ven los frutos que producen al estar en el escenario, o con su forma de vestir, no critico a nadie, respeto los gustos de cada quien, pero es muy importante, ahora que lo mancionas el caracter, yo creo que es lo mas importante que Dios quiere de nosostros, por que como dice un dicho, Dios está más interesado en tu caracter, que en tu carrera

    que buena enseñanza, has publicado, la vrdad es muy cierta, yo pienso que aveces estamos mas preocupados, por si nos equivocamos cuando estabamos tocando en la alabanza, por algun acorde que no dimos a tiempo, o cualquier cosa,
    y nisiquiera nos preocupamos cuando comotemos un error personal o dañamos a otra persona… pero bueno estiempo de dar mucho fruto!!!!

  4. GERARDO: ¡Wow! Lo has dicho bien mi bro, sobre toda cosa buscada debemos buscar carácter. Una cosa es cantar o tocar bien sobre la plataforma, y otra la forma en que tratamos a aquellos que cantan y tocan con nosotros (el equipo de alabanza). Una cosa es ministrar al frente de la congregación y otra la forma en que tratamos a esa congregación que nos escucha (la iglesia).

    Lo que pasa es que la gente que nos ve allá al frente «idealiza» y piensa que porque cantamos y tocamos bien por ende tenemos el carácter de Cristo. ¡Y no necesariamente! ¡Ojalá fuera así! Pero no, debemos cantar y tocar bien, ¡hay que hacerlo!, pero debemo crecer en carácter, en ese fruto que habla Gálatas 5, que de ese carácter del Espíritu en nosotros debe brotar nuestro ministerio, no de nuestras habilidades musicales.

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  5. ummm la verdad si tenia una idea similar pero no tan esplicita. Yo pienso q es un gran problema q los salmistas de hoy en dia no esten dando de ese fruto q Dios desea q tengan, sabe eso es algo muy fundamental xq se supone q ellos son un medio q Dios usa para q muchas almas se comviertan y puedan ser salvas, pero si realmente no estan viviendo una vida como d Dios ha dejado establecida, no creo q haya unsion y menos presencia de Dios y si no hay eso realmente no hay nd pueden escribir mil canciones cantar todo el dia gritar si es posible alcanzar la fama pero no pasara nd solo sera un disco mas y un «Salmista» mas sin una historia sin un cambio q marcara las vidas.

  6. MÓNICA: Totalmente de acuerdo Mónica, lo curioso es que, o más bien: lo misterioso de los caminos de Dios es que a pesar de que muchos salmistas no posean el fruto del Espíritu (y no digo que tú o yo ya lo tengamos eh) aún así Dios lo usa y la unción del Espíritu fluye en ellos.

    Como te digo, es una especie de misterio o de misericordia especial de Dios. En el sentido de que el Señor los usa «a pesar de ellos», jeje, y así la congregación recibe bendición. Esas cosas pasan y Dios es soberano. Igual hay que recordar que todos estamos en proceso de formación y a pesar de no ser perfectos Dios nos usa con su gracia y su poder «a pesar de nosotros mismos».

    Noel Navas
    La Aventura de Componer
    El Salvador.

  7. gracias por esta enseñanza, bendiciones y saludos desde Panama.
    atte.
    Juan Carlos Herrera (Cantante)

  8. Francisco Jesús Reyes Alba

    Noel, visita mi Facebook, Francisco Reyes Alba Escritor-Compositor,
    Dame tu opinión sobre mis interpretaciones en mp3, sobre algunos de
    los Salmos, Gracias y Saludos,

    F.Reyes.

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