Desde la adoración privada (Décima parte)

Desde la adoración privada (Décima parte)

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Cómo escribir canciones desde el devocional personal.

Ya hablamos de tener un devocional. Si el compositor no lo tiene, es imposible que comience el proceso de composición desde allí. Podrá partir desde otros escenarios, pero no desde el devocional. También hablamos de cuidar nuestra actitud y de no acercarnos al trono de la gracia con miras a componer. El proceso creativo debe ser un subproducto de la adoración y no su motivo principal. Y por último, hablamos de la importancia de adorar espontáneamente, de que efectivamente lo podemos hacer a solas, en casa. Y que dicha dinámica podría resultar en algunas ocasiones en canciones estructuradas. Continuemos…

4. Melodice la Palabra

Si usted lo percibió durante el transcurso de esta serie, realmente he descrito dos partes vitales en la adoración privada: La adoración en sí y la meditación de las Escrituras. Por lo tanto, cuando en el tip anterior hablé de adorar espontáneamente me refería a esa primera parte del devocional. Ahora, ¿por qué meditar en la Palabra puede ser considerada como adoración? Bueno, por las siguientes dos razones:

Primero, porque meditar en las Escrituras es amar a Dios con la mente. El Señor dijo: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” (Mateo 22:37). Fíjese, los evangélicos somos fenomenales para amar a Dios con el corazón y con el alma, pero no necesariamente con el intelecto. Demostramos nuestro amor a Dios con la mente al leer, estudiar, meditar y memorizar su Palabra en nuestro interior. De paso, hacer todo eso enciende nuestro sentido de obediencia al Señor. Obediencia que al final de cuentas será contada como adoración para Dios.

Y segundo, porque Jesús enseñó que lo adoráramos en verdad. ¿Recuerda sus palabras en Juan 4:23-24? Dijo que “la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Dios es Espíritu, y los que lo adoran, en espíritu y en verdad es necesario que lo adoren”. Una de las maneras de adorar en verdad es cuando buscamos incorporar la verdad de la Palabra a nuestras vidas. ¿Cómo? A través del estudio de ella.

Ahora, después de esta explicación, ¿a qué me refiero con el tip “melodice la Palabra”? A que si por el lado de la adoración espontánea no comienza a crear una canción, ¿qué tal por el lado de la Palabra?

Mire, cuando usted ha tenido un tiempo de adoración significativo, su espíritu está sensible al Espíritu Santo; por lo tanto, cuando lea la Escritura, es decir, esos 1, 2 o 3 capítulos que usted estudiará ese día, busque crearle una melodía a los versículos que más lo impresionen. Es más, ¿qué tal si le pide al Señor una melodía para ellos?

Ya hablamos de Efesios 5:18-20 que dice “cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” y que aquí la palabra “cantar” en el original es “crear melodías”. ¿Verdad? Entonces, ahora que la Palabra está en su corazón, vamos, invente una melodía, a capela o con su instrumento musical, y comience a escribir una canción.

Cuando lo haga, parafrasee los textos, tome los pensamientos más significativos o arme una historia, pero vamos, intente componer algo, ¿ok? No hay nada más grandioso que ponerle melodía a los pensamientos de las Escrituras.

Para lograr esto le recomiendo leer una serie que escribí hace bastante tiempo y que podría darle luz sobre cómo componer cuando esté estudiando las Escrituras, la titulé: Cómo componer cantos escriturales. Pienso que podría motivarle un poco más ahora que ha despertado en usted el deseo de escribir canciones desde su lectura devocional.

5. Almacene

Sea que comience a crear algo desde la adoración espontánea o desde los pensamientos que la Palabra despierte en usted, asegúrese que lo que surja quede almacenado. ¿Dónde? En una grabadora digital, en su teléfono celular o en su computadora.

Cuando usted comienza crear una figura melódica, ella atraerá otra figura melódica y esta otras más que en conjunto irán sumándose y convirtiéndose en su canción. De paso, si la melodía no viene sola, sino acompañada de palabras y frases, entonces toda esta información debe ser almacenada para no olvidarse. Podría ser que su retentiva evite los olvidos, pero créame, conozco muchos compositores que por confiar excesivamente en su memoria olvidan grandes ideas para canciones.

Mire, existen dos tipos de memoria. La memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo. La de corto plazo es esa que usamos para memorizar una dirección o un teléfono. Es esa que usamos para recordar cosas irrelevantes, del momento. La memoria a largo plazo es la duradera, la que retiene en el tiempo cualquier información que para nosotros es importante.

Entonces, ¿qué sucede cuando comenzamos a componer y a idear figuras melódicas y letras? Generalmente esa información se va a la memoria a corto plazo. Usted apenas tendrá unos segundos o minutos para no olvidarla a menos que las guarde en un sistema de almacenamiento. “No Noel…” dirá alguien, “Es que tú no conoces las capacidades de mi cerebro”. Sí, seguramente no. Pero, ¿cómo hará para no olvidar esas melodías y letras inéditas si para que una persona no olvide una canción debe escucharla decenas de veces?  Es más, recuerde que esos serán sus primeros pininos de composición desde el devocional, ¿qué pasará si en un mismo devocional le vienen dos canciones o tres? ¿Tan poderoso es su cerebro como para recordarlas todas con sus letras exactas y sus múltiples variantes melódicas?

No confíe en su memoria, mejor confíe en la memoria de su grabadorcita, celular o computadora. Se lo aseguro, para este tipo de situaciones, ¡son mejores que usted! Je.

6. Retome la canción

Como mencioné antes, cuando haga su devocional tenga una sistema de almacenaje a la par y cuando crea tener algo mientras adora o mientras medita en las Escrituras, grábelo, déjelo a la par para trabajarlo más tarde y siga orando. Paul Baloche dice con relación componer de este modo: La verdad es que es raro que obtenga más del 15% de una canción de ese modo, pero puede tener suficiente para un gran inicio. Agradezca al Señor por ese inicio, guárdelo y manténgalo siempre a la mano para otro momento” (1).

Es decir, es muy raro que alguien escriba el 100% de una canción en un solo devocional. Podría pasar porque podría pasar, a mi me ha pasado; sin embargo, coincido con Baloche cuando afirma que la mayoría de veces solo recibimos un pequeño porcentaje de lo que podría constituirse en una canción. Por lo tanto, vea toda esta dinámica como un proceso de tomar y retomar la inspiración.

Cuando usted crea durante su devocional está emocionado, siente energía en su melodía e ingeniosidad en su letra, pero como usted solo grabará lo que tiene (un 15%) y lo dejará a un lado para seguir orando y no distraerse de su principal objetivo, entonces al terminar su devocional usted requerirá volver a oír la grabación, retomar la inspiración y partir de allí para continuar componiendo.

Cuando entrevisté a Jaime Murrell sobre su forma personal de escribir, me contó que él tenía un caja llena de casetitos donde tenía grabadas las melodías e ideas de canciones que producto de su adoración privada. Yo le dije: “¿Qué se han hecho esas ideas? ¿No les has dado seguimiento?” Me dijo que no, que eran muchas y a veces no tenía el tiempo para perfeccionarlas. Entonces yo le dije: “¡Dámelos, yo puedo hacer algo con esas ideas!”

Nos reímos.

En lo personal le recomiendo no seguir el ejemplo de Jaime Murrell, je, de grabar, guardar y olvidar; mejor retómelas y deles seguimiento. Sea que lo haga inmediatamente después de orar, unas horas más tarde o un par de días después, ¡no importa!, vuelva a oír lo que grabó y trate hacer crecer sus ideas hasta convertirlas en canción. Como dijo alguien por allí: “no aborte sus canciones”.

7. Componga con otros.

Después de retomar la canción podrían pasar dos cosas: una, que la termine. Y dos, que no la termine. Entonces, si termina la canción, ¡fantástico! Ahora tiene un testigo melódico de su experiencia devocional. Pero si no la termina, entonces sígala trabajando hasta que logre completarla. Si pasara que después de algunos intentos siente no está consiguiendo avanzar, busque amigos que sepan de letras de canciones o que sean músicos, para que como equipo perfeccionen sus ideas incompletas. Aquí el refrán: “Dos cabezas piensan mejor que una” calza muy bien.

Aun así, después de dar por terminada su canción le animo a que busque aun grupo adicional antes que la dé por concluida. Ese grupo de personas podrían ser entre 3 y 5 personas que aborden el tema de la gramática y la doctrina. Para la gramática podría ser una sola, que domine el tema y que de fe de que su letra está bien escrita, bien acentuada, los verbos bien conjugados, etc. Y con respecto a la doctrina asegúrese de que sean conocedores de las Escrituras, teólogos o pastores. Muchos compositores por la emoción de haber creado algo desde su devocional piensan que su canción es infalible, que no tiene errores. Yo le animo a que no piense así, busque la revisión de personas respetadas en temas doctrinales para corroborar que usted ha escrito una canción que honra las doctrinas de las Escrituras.

Alguien dirá: “Pero si yo he tomado las palabras literales de la Biblia como letra de mi canción, ¿aun así necesito revisión?” Yo le animará a que siempre la busque. Hace unos meses un amigo me envió su canción para que yo la evaluara y hasta me puso los textos de los Salmos en que se basó. ¿Mi veredicto? La canción muy linda, pero la letra contradecía la doctrina de la Palabra. Le envié mis observaciones a mi amigo y acató mis sugerencias de cambio. Por lo tanto, no confíe en su propio criterio, busque la asesoría de otros también.

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/miscelaneos/%c2%bfcomo-nacen-las-canciones-de-adoracion/

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