Desde la adoración privada (Novena parte)

Desde la adoración privada (Novena parte)

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Cómo escribir canciones desde el devocional personal.

Después de abordar durante ocho artículos el tema de la adoración privada y en uno de ellos (la 4ta parte) mostrar cómo la composición se ve favorecida por el devocional personal, pues es hora de entrar más de lleno en este aspecto. Durante estas últimas dos entradas de la serie le compartiré algunos tips que me han servido y que he conocido de otros, y que podrán ayudarle a capturar canciones cuando esté adorando a solas. Estos tips también podrían servirle cuando esté adorando en público, dirigiendo la adoración o mientras adora como parte de la congregación; sin embargo, mi intención principal que le sirvan cuando adore en privado.

1. Adore a solas

Cuando un compositor es compositor sabe componer en cualquier lado. Sea de día o de noche, en su casa o en la calle, el escritor sabe que el escribir canciones es un acto deliberado que se decide desde la voluntad. Sin embargo, hacerlo mientras uno desarrolla el devocional personal le da un toque especial, quizá  hasta sobrenatural, al proceso.

En lo personal yo me he preguntado muchas veces por qué cuando uno adora en privado la creatividad se activa. Parte de la respuesta podría estar en el estado de relajación que se experimentan en el interior y del cual hablé en el artículo que titulé: Canciones de regadera (haga click en el título para leerla en este momento). Ese estado de bienestar no solo está presente cuando estamos bañándonos, descansando o simplemente caminando, también está en lugar de oración.

Estoy convencido de que la oración, como ejercicio espiritual, nos permite accesar a una dimensión celestial conforme lo enseñó el Señor Jesucristo en Mateo capítulo 6. Acercamos a nuestro “Padre celestial” es sinónimo de acercarnos al trono que está en el cielo. Hebreos dice: Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro” (Hebreos 4:16). ¿Qué hay alrededor del trono de Dios? ¿Qué cosas suceden en el salón del trono? ¡Adoración! Un simple vistazo a Isaías 6 y Apocalipsis 4 y 5, nos muestran que hay ángeles adorando, redimidos cantando e instrumentos musicales sonando.

Basado en lo anterior, cuando nos acercamos al trono de Dios por medio de la oración, de algún modo que no sé si alguien tiene la capacidad de explicar, captamos las sonoridades celestiales y entonces podemos reproducirlas aquí en la Tierra. Probablemente sean melodías, letras o armonías que se están cantando alrededor del trono y que ahora discernimos mientras adoramos en privado.

Mi punto es que si usted no adora en privado, no espere experimentar este tipo de inspiración. Por lo tanto, para aprender a capturar canciones desde su devocional aprenda a acercarse al trono de Dios en oración.

2. Cuide su actitud

Algunos podrían pensar que experimentarán la inspiración desde el primer día o la primera semana de decidir tener su devocional personal. Podría pasar, pero no es la generalidad. Como dije durante los primeros post de esta serie, la composición es una recompensa de la adoración privada; sin embargo, no es la principal. ¿Cuál es la principal recompensa? Una relación más íntima y más sólida con Dios. De allí se desprenden una infinidad de bendiciones, pero nuestra principal bendición es nuestra cercanía con la persona de Dios.

En una entrada anterior mencioné que yo aprendí a componer orando. Estaba adorando al Señor y de repente me asaltó una melodía sencillita con estrofa y coro. “¡Wow!…” Dije yo, “¡Estoy creando una canción!” Y con el tiempo siguieron apareciendo más canciones durante mi devocional. ¿Sabe también qué pasó? Que equivocadamente buscaba tener mi devocional solo para conseguir canciones. ¡Qué mal!

Mire, cuando uno comienza a componer canciones, las cosas cambian. El hecho de descubrir esta Aventura nos inyecta una emoción sumamente especial debido a que hemos comenzado a involucrarnos en un nivel de creatividad que nunca pensamos que existiera. Como me dijo alguien una vez: “Después de tu primera canción tu vida ya no vuelve a ser la misma”. Y es cierto. El asunto es que yo estaba tan emocionado con mi nuevo descubrimiento que por una o dos semanas busqué orar para sentirme inspirado y componer. Ya no oraba para conversar con Dios y presentarle mis necesidades. Lo hacía para entrar y salir con una canción.

Una evidencia de que me estaba desenfocando fue que hubo veces que me venían algunas ideas melódicas y entonces, como sabía que eran nuevas, dejaba de orar, las grababa, encendía la luz y me quedaba componiendo canciones sobre mi cama. Era como era niño cuyo padre viene de viaje y le trae un juguete nuevo. Cuando el niño lo recibe, en lugar de agradecerle a su padre y darle un abrazo, toma el obsequio y enseguida se va a su cuarto a jugar.

¡Así me porté yo algunas veces! Estaba orando, una canción venía y decía: “¡Bye Señor! ¡Ahora debo trabajar esta idea!”

Por eso, mi consejo es que cuando se discipline a adorar en privado y comience a experimentar este tipo de inspiración, no se desenfoque. Usted está allí para adorar profundamente a Dios, no para recibir inspiración e irse. Está para beber de la Fuente de la vida, no para llenar su vasito e irse a beber a otro lado.

Cuide su actitud, busque a Dios por lo que él es, no por lo que le puede dar.

3. Adore espontáneamente

Una dinámica poderosa de la adoración congregacional es cuando quienes ministran desde la plataforma abren pequeños espacios para lo que en lenguaje evangélico conocemos como “cántico nuevo”. El cántico nuevo son esas melodías y palabras que cantamos sin planificar. Simplemente los músicos siguen tocando un pequeño círculo armónico mientras los cantantes crean melodías inéditas sobre dichas progresiones. Por lo general, esta forma  espontánea de fluir dura apenas unos segundos antes de seguir con la siguiente canción de la lista.

Un equipo de alabanza efectivo no solo modela este tipo de adoración ante las personas, sino que anima a la congregación a expresarse de la misma manera junto con ellos. Permitir el cántico nuevo en la adoración congregacional dinamiza y le da un toque de frescura al momento.

Ahora, ¿están estos cánticos espontáneos confinados únicamente a la adoración pública? ¿Se puede experimentar solo el templo y no cuando se está a solas en casa? Claro que no. Vea conmigo este pasaje de Efesios: No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo” (Efesios 5:18-20).

La expresión “Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones” nos da pie para afirmar que la adoración de la que está hablando Pablo sucede en el interior, sea que el creyente esté en solas en su cuarto o junto a otros creyentes en la congregación. Si sucede en el corazón, es decir, adentro del adorador, entonces usted puede “cantar” y “alabar” a Dios en cualquier parte.

Un detalle interesantísimo de este texto es que cuando dice “Cantando y alabando al Señor en vuestros corazones”, la palabra griega para “cantando” es “psalló”, que significa: “Crear melodías o melodiar”. Por lo tanto, cuando esté a solas en su habitación desarrollando su devocional personal, con o sin un instrumento musical, intente crear melodías de adoración para el Padre. En lugar de decir: “Padre, yo te adoro y te amo. Para mí es importante estar aquí contigo”, súmele a esas palabras una tonadita con sus labios, busque un par de progresiones que le sirvan de base (si es que tiene un instrumento a la par) y cante espontáneamente durante algunos segundos o minutos más.

Paul Baloche le llama a esta dinámica: “cantar nuestras oraciones”. Cuando lo haga verá que en una de esas, la emoción que lo embargará, la melodía que fluirá y las frases que emitirá con sus labios, serán tan pero tan hermosas que usted querrá estructurar dichas figuras para que formen parte de una canción.

Ahora, no todo cuanto cree espontáneamente tiene que terminar en una canción. No, pero esté atento que algunas de ellas sí tendrán el potencial de convertirse en una. En este punto calza muy bien “La ley de las probabilidades” que utilizan los vendedores.

La ley afirma que de 10 puertas que el vendedor toque en una de ellas hará una venta. Por eso, según esta ley si un vendedor toca 100 puertas, habrá hecho 10 ventas ese día y es por eso que buscan tocar todas las puertas posibles. Bueno, lo mismo sucede con el cántico nuevo, de 10 melodías que cree para su Señor, una podría perpetuarse en una canción. ¡Ojala sean más! Entre más practique… mejor. Igual asegúrese de cantar un cántico nuevo para Dios y no para componer. Hágalo para adorarle, no para su propio placer.

En resumen, entre más practique el cántico nuevo, mayores probabilidades de que alguna resulte en canción.

Continúa…

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