Desde la adoración privada (Tercera parte)

Desde la adoración privada (Tercera parte)

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Cómo escribir canciones desde el devocional personal.

En las entradas anteriores introduje el tema de la adoración privada, mencioné que la mayor crisis que experimentan nuestros cantantes, músicos y compositores, es que no tienen una vida a solas con Dios. Delante de todos, sí; en sus habitaciones, no. El Señor Jesucristo nos instó en Mateo 6 a que no fuéramos como esos que les gustaba orar en el templo y en las calles, pero que a solas se olvidaban de conectarse con Dios. Nos animó a no vivir de apariencias, sino a ser veraces tanto en lo público como en lo secreto. Por lo tanto, continuemos con el tema y definamos los conceptos básicos de adoración privada y pública.

LA ADORACIÓN PRIVADA Y PÚBLICA

¿Qué es la adoración privada? Es aquel tiempo de comunión con Dios que se realiza en un lugar solitario, sin la presencia de más personas y que implica tiempo de oración y estudio de la Palabra. ¿Qué es la adoración pública? Es el tiempo de comunión con Dios que se realiza junto a otras personas, ya sea como parte de la congregación o dirigiéndola desde el frente.

Para consolidar estos conceptos, por favor vea en qué se diferencian una de la otra:

Diferencias entre la adoración privada y la pública

Adoración privada

Adoración pública

Se realiza a solas

Se realiza con más personas

Se realiza en cualquier lugar

Se realiza en lugares específicos

Se realiza a cualquier hora

Se realiza en horas específicas

No tiene límite de tiempo

Tiene límite de tiempo

No tiene formato específico

Tiene formato específico

Es más difícil

Es más fácil

Quiero atraer su atención a la última de las diferencias, esa que dice que la adoración pública es más fácil que la privada. ¿Sabe por qué es más fácil? Porque estamos con más personas. Vamos, como equipo de alabanza hemos ensayado, la música está sonando y estamos cantando nuestras canciones favoritas ante la congregación. ¡Fácil, no? La emoción nos embarga y la adrenalina fluye por nuestras venas. ¿Qué pasa en la adoración privada? Que no hay nada de eso. Usted está solo, sin música y sin canciones. Solamente usted, su conciencia y la dósis de disciplina personal que posea. Estar solo no es algo emocionante, ¿o sí?

Por eso la adoración privada es menos atractiva que la pública; sin embargo, la Escritura habla de recompensas de la adoración privada, no de la pública. ¿Cuál de las dos preferirá usted?

El Señor Jesucristo no solo describió la realidad de los cristianos en Mateo capítulo seis, sino que también nos dijo cómo cambiarla y de paso, nos estimuló a que pensáramos en las recompensas que obtendríamos si cultivábamos una vida secreta de adoración. Él dijo: “Y tu padre que te ve en lo secreto, te recompensará en público”.

¡He ahí la íntima relación que existe entre la adoración privada y la adoración pública! No existe una sin la otra. Si solo tenemos la pública, no necesariamente significa que tenemos vida de adoración. Quizá seamos adoradores en los exteriores, de día domingo; pero a solas, el lugar que más importa para Dios, no somos lo que decimos ser. Ahora, si tenemos adoración privada, lo tenemos todo. Y además, se verá reflejada en nuestra expresión pública de adoración a través de la recompensa.

¿Qué tipo de recompensas podríamos experimentar? Muchas, pero en este momento permítame enfocarme en una que tiene que ver con todos aquellos que estamos involucrados en el ministerio de la música. Sea usted cantante, músico o compositor, si llega a tener una vida sólida de adoración, Dios lo usará para impactar poderosamente la vida de otros.

¿Recuerda la escena de David tocando el arpa ante del rey Saúl? El libro de Samuel dice:

Así, cuando el espíritu malo
de parte de Dios venía sobre Saúl,
David tomaba el arpa y la tocaba.
Saúl se aliviaba y se sentía mejor,
y el espíritu malo se apartaba de él.
1 Samuel 16.23.

Mientras David adoraba al Señor en público, el rey Saúl experimentaba el impacto de la música en su interior. El rey sentía el alivio de la presencia de Dios refrescando todo su ser. Vamos, eso mismo podría pasar en su vida si llega a desarrollar una vida de adoración privada que respalde la adoración que ejecuta desde la plataforma. No ante uno, como David con Saúl, sino ante cientos de personas más.

Mire, aunque el texto de Samuel no lo dice, podemos asumir sin temor a equivocarnos que David tenía una vida de adoración privada. Él escribió: “En la tarde, al amanecer y al mediodía oraré y clamaré, y él oirá mi voz” (Salmo 55:17). David tenía una vida de oración similar a la del profeta Daniel (¿O Daniel como la de David?). Oraba tres veces al día. Es decir, lo que David hacía frente al rey era lo mismo que hacía cuando estaba a solas frente al Gran Rey… adorar.

Mientras David pastoreaba los rebaños en las montañas y los valles de Israel, él apartaba algunos momentos al día para sentarse sobre una roca y adorar profundamente a Dios con su instrumento musical. Seguramente fue en momentos como esos, adorando frente al rebaño, que compuso el Salmo 23.

David no veía su labor de pastor como una pérdida de tiempo mientras sus hermanos mayores vivían la aventura de sus vidas entre las filas del ejército israelí. No, David sabía que a pesar de guiar un pequeño rebaño estaba desarrollando una labor muy importante y de paso, dicha labor le brindaba espacios para desarrollar su devocional personal. Los primeros conciertos de David no fueron en el palacio, fueron frente a las ovejas. Mientras adoraba en privado.

En resumen, su vida de comunión privada con Dios catapultó su vida adoración pública. Por eso cuando se presentó delante de Saúl pasó lo que pasó. Su música desplazó la influencia demoníaca y la presencia de Dios impartió paz y tranquilidad al corazón angustiado del rey.

¿Se acuerda de Moisés? Él también es otro ejemplo de alguien cuyo devocional personal impactó la vida devocional de miles de personas. ¿No me cree? Por favor, lea conmigo este texto.

Moisés tomó el Tabernáculo y lo erigió lejos,
fuera del campamento, y lo llamó «Tabernáculo
de reunión». Y cualquiera que buscaba a Jehová,
salía al Tabernáculo de reunión que estaba fuera
del campamento.
Y sucedía que cuando salía
Moisés al Tabernáculo, todo el pueblo se levantaba
y se quedaba en pie a la entrada de su tienda,
con la mirada puesta en Moisés, hasta que él
entraba en el Tabernáculo. Cuando Moisés
entraba en el Tabernáculo, la columna de
nube descendía y se ponía a la puerta del
Tabernáculo, y Jehová hablaba con Moisés.
Cuando el pueblo veía que la columna de
nube se detenía a la entrada del Tabernáculo,
se levantaba cada uno a la entrada de su tienda
y adoraba. Jehová hablaba con Moisés cara
a cara, como habla cualquiera con su compañero.
Luego Moisés volvía al campamento, pero el joven
Josué hijo de Nun, su servidor, nunca se apartaba
de en medio del Tabernáculo.
Éxodo 33:7-11.

La lección es obvia, Moisés adoraba y entonces todo el pueblo, al verlo, se sentía animado a adorar. ¿Pasa esto cuando usted dirige la adoración? ¿Las personas se unen a adorar con usted cuando canta sus canciones? Vamos, no estoy hablando de que canten con usted, aplaudan al ritmo del compás o que alcen las manos cuando usted se los pide. No, me estoy refiriendo a que si la gente verdaderamente tiene una experiencia de adoración cuando usted los dirige en adoración. ¿Realmente pasa eso cuando ministra desde la plataforma?

Yo sé que hay muchos elementos que podrían provocar que no todos adoren en la congregación mientras el equipo de alabanza dirige desde el frente; sin embargo, examine su corazón, su vida devocional y asegúrese de que si la gente no adora cuando usted está arriba, que sea por cualquier otra razón pero no debido a que usted no tiene una vida de adoración privada que tácitamente los inspire.

Algo que me llama la atención de los casos de David y Moisés, es que el rey Saúl fue aliviado de la opresión espiritual sin que David dijera una sola palabra, y el pueblo de Israel se postró a adorar con solo ver a Moisés sin que éste les dijera que lo hicieran. ¿Lo notó?

Para inspirar la adoración de otros no deberíamos saturar nuestra dirección de tantas instrucciones. En lo personal no me gustan ese tipo de directores de alabanza. Esos que creen que su éxito está en el dinamismo que provocan con sus órdenes. Hay iglesias con directores de adoración que dan tantas instrucciones que a veces me da la impresión que en lugar de dirigir alabanza, están dirigiendo aeróbicos. ¡Qué lástima!

Como mencioné antes, podrían haber más factores que provocan que la congregación no adore como nos gustaría ver; sin embargo, un factor que contribuye al poco involucramiento de la congregación es la vida privada de adoración de todos los integrantes del ministerio de alabanza. No solo de quien dirige al frente, sino de cada cantante y cada músico. Si tuviéramos integrantes que verdaderamente buscaran al Señor a diario, pienso que sin mucha instrucción desde el frente, algo especial se manifestaría en nuestras reuniones de adoración.

El Espíritu Santo respaldaría nuestro ministerio como lo hizo con David y la gente oprimida podría ser liberada. La nube de gloria se posaría sobre nuestras vidas y cuando la gente nos viera, se postrarían a adorar así como pasó con Moisés. Sin palabras, sin regaños, sin manipulación; solo el ejemplo de verdaderos adoradores que adoran en privado y que ahora modelan su estilo de vida de adoración desde la plataforma.

Continúa…

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