Final de «El Número Uno»

Final de «El Número Uno»

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Una apreciación personal.

Hace una semana finalizó el programa de televisión “El Número Uno” con un desenlace, en mi opinión, inesperado. Donde algunos señalaron favoritismos y otros auguraron fraude, el ganador fue: Jonathan Castro. ¡Felicidades! El segundo lugar fue para Toshi y el tercero y cuarto lugar para las cantantes de trasfondo evangélico: Jafet Jerez y Gabby Chacón, respectivamente.

Para quienes no lo saben, el concurso tomó bastante relevancia en ciertos sectores de la iglesia debido a la participación de cantantes cristianos dentro del mismo, pero principalmente porque Gabby Chacón estaba concursando. Con dos proyectos de adoración congregacional en su haber y con un ministerio ya estrablecido dentro de la iglesia y medios de comunicación cristianos, ella era la más conocida entre este grupo.

Lo que llamó la atención de pastores, líderes y un sinfín de cantantes y músicos cristianos del país, fue la participación de Gabby ya que al enterarse que clasificó para el programa  estuvieron expectantes de cómo una cantante, conocida principalmente en el ámbito evangélico, se comportaría dentro de un certamen de carácter secular.

Las críticas no se hicieron esperar, como Gabby Chacón comentó a través de sus redes sociales, a los cantantes cristianos se les impidió interpretar canciones de corte religioso en sus presentaciones. Por lo tanto, Gabby, y el resto de participantes evangélicos, no tuvieron otra sino la de cantar música secular.

¡He ahí el primer problema! Lamentablemente la gran mayoría de evangélicos en El Salvador no tienen la flexibilidad de comprender que hay canciones seculares que un cristiano podría interpretar sin violar ningún principio bíblico. Me refiero a canciones con letras que exalten valores morales o cuyo contenido sea positivo sin importar que no hayan sido escritas por autores cristianos. Como ya he compartido hasta el hartazgo a través de La Aventura de Componer, la Biblia no prohíbe tal cosa a pesar de que algunos se esfuercen por afirmar lo contrario.

Debo confesar que yo no estuve al tanto de todos los programas de “El Número Uno”. En lo personal este tipo de programas me aburren un poco, por lo que después de ver treinta minutos me conformaba con preguntarles a mis amigos durante la semana qué tal había sido el desenvolvimiento de los participantes evangélicos.

Fue a través de ellos que me enteré que de vez en cuando algunas letras de canciones que nuestros hermanos y hermanas estaban interpretando no necesariamente exaltaban algún valor; por el contrario, la impresión que dejaron fue que priorizaron otro tipo de elementos con tal de ganar el favor de los jueces y del público en las votaciones. En este sentido, pienso que la próxima vez que un evangélico se anime a participar en concursos así debería ser más riguroso al seleccionar las canciones que piensa interpretar. Como cristianos no debemos olvidar que las letras que cantemos deben honrar los principios que la Biblia nos traza relacionados con el tipo de lenguaje que debemos usar, como el especificado en Efesios 5:3-5, por ejemplo.

También, fue a través de mis amigos con quienes conversaba que me enteré que algunos participantes evangélicos bailaron mientras interpretaron algunas de sus canciones. Y aunque esta entrada resultaría demasiado amplia para justificar qué sí y qué no está bien con respecto al baile, simplemente me limitaré a decir que los prejuicios que la mayoría de evangélicos tenemos con respecto a este tema es principalmente cuando se baila en pareja y/o de forma sensual. Sé que podría haber más aristas dentro del tema, pero solo mencionaré ese punto.

En este sentido, que alguno que otro participante evangélico bailara sensualmente, más el hecho de que cantaran canciones seculares, vino a estropear la percepción que muchos cristianos tenían de algunos de ellos durante el tiempo que se emitió el programa. Como nota interesante, Lucía Parker, jurado del concurso y respetable cantante cristiana a nivel internacional, también bailó. ¡Pero no sensualmente ni en pareja! Y de paso, el canal de televisión le permitió cantar canciones de corte religioso; por lo tanto, no fue tan criticada como sí lo fueron algunos concursantes evangélicos.

Lo anterior expuesto me lleva a compartir lo siguiente con respecto a las participaciones de evangélicos en concursos de canto televisados.

En primer lugar, el cantante cristiano no debería aceptar que este tipo de concursos censure las canciones de corte religioso.

Cuando hace algunos meses publiqué el artículo que titulé: ¿El Número Uno? y animé a quienes estaban concursando, y a quienes los veríamos, a que no temieran incursionar en ese tipo de plataformas, no sabía que quienes darían el visto bueno a las canciones que los participantes interpretarían pondrían «pero´s» a las canciones cristianas que los evangélicos propusieron en más de una vez conforme relataron algunos de ellos.

Hasta donde he visto en concursos de este tipo y que se han hecho antes en otros países no se ha censurado las canciones de corte religioso, sino vea el caso de “American Idol” o “The Voice”. Si usted ha tenido la oportunidad de seguir alguno de ellos hay evangélicos que ocasionalmente han interpretado canciones cristianas. No siempre, pero en más de alguna ocasión, sí. Por lo tanto, cuando me enteré que “El Número Uno” estaba impiéndoles cantar lo que ellos querían cantar, pensé: “Un cristiano no debería aceptar un tipo de censura tan estricta sin una justificación de peso”.

En segundo lugar, los canales de televisión secular se pierden de la riqueza musical de las canciones cristianas cuando las censuran.  

Mi opinión es que la censura a las canciones en este tipo de concursos debería ser equitativa, es decir, deberían censurar las canciones seculares también. No solo a la música cristiana debido a su énfasis espiritual o religioso, sino también las seculares que no realcen la capacidad vocal de los concursantes y principalmente si exaltan conductas impropias por medio de sus letras.

Ahora, como a los medios de comunicación seculares les va a venir sobrando mi opinión debido a que tienen otros intereses de por medio, pienso que si ellos fueran más abiertos e inclusive, estratégicos, y permitieran que los concursantes interpretaran canciones de corte religioso podrían salir ganando. ¿Por qué? Porque si un cantante cristiano cantara canciones así probablemente un buen porcentaje de evangélicos se volcarían a apoyar a sus propios artistas. Cosa que podría beneficiarlos en sus ya respetados ratings.

Si supuestamente el voto evangélico puede darle el triunfo a un partido político, ¡cuánto más a un cantante de los nuestros en un concurso televisado!

Como dije antes: la crítica de los evangélicos a las participaciones de los cantantes cristianos durante «El Número Uno», en parte se debió a que cantaron puras canciones seculares, cosa que en la mente de la mayoría de evangélicos en este país no es bien visto. Pero, ¿qué tal si sí se permitiera cantar cierto tipo de canciones cristianas? ¿Por qué no dejarlo hacer si se le permitió a Lucía Parker en algunas ocasiones? ¿Ah?

Ahora, yo no digo que los organizadores de estos concursos permitan interpretar cualquier tipo de música cristiana. No, pero sí deberían permitir esas canciones cuyas letras hablen del amor y de los temas de la vida de forma relevante, además de que le provean al intérpre exponer su calidad vocal. Estas canciones a las que me refiero en su mayoría son interpretadas por solistas, no necesariamente por cantantes de adoración congregacional. Que si bien las canciones congregacionales son lindas, no necesariamente abordan los temas que le interesan a la sociedad. Que aunque sé que hay excepciones, las canciones de solistas abordan amplitud de temas que podrían ser bien recibidas por la audiencia no cristiana.

En último lugar, los cantantes cristianos que quieran participar en este tipo de certámenes deben asesorarse muy bien antes de decidir concursar en el futuro.

Yo no digo que quienes participaron en “El Número Uno” no fueron bien asesorados. Eso no lo sé; sin embargo, ahora que se sabe que en este concurso se ponen «pero´s» a cierto tipo de canciones y de paso, los concursantes cristianos podrían sentirse incitados a vestirse o bailar sensualmente, es cuestión de pensarlo dos veces antes de decidirse a participar si es que esperamos reflejar fielmente a Cristo en este tipo de plataformas.

Alguien dirá: “Pero Noel, te estás contradiciendo con lo que dijiste en el artículo ¿El Número Uno? que publicaste meses atrás”. Sí, aparentemente sí; sin embargo, en mi defensa solo puedo decir que cuando publiqué lo que publiqué no estaba enterado de que habría censura a ciertas canciones y además, supuse que un cantante cristiano no baila sensualmente, ¡mucho menos ante las cámaras! Si yo hubiera anticipado que íba a ocurrir eso probablemente habría advertido a tener cuidado a través de mi escrito.

En fin.

Además de cuidar las intenciones del corazón por las cuales un cristiano debería concursar en “El Número Uno” u otro certamen televisivo similar, quien quiera participar en el futuro debe velar por no comprometer sus valores cristianos a cambio de agradar a las personas, llámese jurado o público, y mucho menos, a cambio de un oneroso premio en efectivo.

Noel Navas.

¡La Navidad llegó a LADC! El ganador del CD de la entrada anterior fue: Misbell Gómez. ¡Felicidades! No olvide dejar su comentario relacionado con la temática de hoy y así participar en la rifa de un CD de música cristiana de Ricardo Rodríguez, Alejandro Alonso, Milton Valle, Amanecer o Raúl Haro, entre otros. El ganador se dará a conocer en la próxima entrada.

11 Comentarios

  1. Me gusta este artículo

  2. Walter Moisés Figueroa Solórzano

    Que buen artículo, estoy de acuerdo en que se debe tener el valor para ser diferentes, hubiera sido de muy buen testimonio defender con fuerza sus creencias y no permitir que los hubieran censurado. Para muestra la actitud de un joven ecuatoriano en un programa de talentos de su país, defendió sus principios ante todos!

  3. Pues bien, después de todo, a pesar del 3° y 4° lugar, fue reconocido el esfuerzo que hicieron Jafet Jerez y Gabby Chacón.
    Aunque me quedé con la duda de ¿porqué una chica con un camino y trabajo cimentado en la musica dentro del ámbito cristiano decidió ‘probar’ la experiencia de El numero uno? Esperemos que dé buenos frutos en cualquier ambiente que se mueva musicalmente. 🙂
    Y para finalizar Noel…
    Yo me quedo con algo muy valioso que mencionaste: »Así como sería pecado que un cristiano participe con la intención de glorificarse a sí mismo, también podría serlo que quienes los veamos por la tele juzguemos sus intenciones sin conocerlas.» 😉

  4. Muy interesante!, la verdad tenia bastantes dudas acerca de si hay doble moral cristiana en este tipo de Concursos, supongo que necesitamos defender aun mas nuestra Fe y tener claro el propósito y llamado que Dios nos puede dar al ir a un concurso de este tipo, Siempre usando nuestro Don para Exaltarlo, Y como dices tú asesorarse por si en algún dado caso tener que cantar una canción compuesta por un autor secular. Bendiciones! Excelente Reflexión.

  5. Hola! Buen escrito mi estimado Noel! Ya haremos el número 2 Cristiano Jajajaja. Te mando un abrazo

  6. hola que tal , bueno creo que para no estar con tanto dolor, por que al fin, esto es lo que a dejado este programa en estos jovenes (Cristianos que han participado ). No deberian involucrarse en este tipo de concursos . Que ellos saben perfectamenmte que no son para ellos. Por que al fin lo que logran es eso, que los critiquen y los jusguen mal.En nuestro medio somos muy crueles y todo a quel que llegue a un medio como este de television o radio con una idea diferente o principios diferentes a los qlos que ellos proclaman se los ban a acabar pues ese es el proposito , destruir todo toda idea que sea diferente a la que ellos estan queriendo proyectar.Creo que pecpecaron de injenuos al mesclar sus principios religiosos con este tipo de show. Que lo para lo unico que sirve es para mantener ocupados a una infinidad de personas desocupadas y ellos calleron en la trampa muy bien preparada por estos señores. ojo para la proxima no se presten por un par de pesos $$$$$$$$ por que ese sera el premio que ban a recibir la burla y la manipulacion, gracias

  7. Muy buen articulo Noel, me gusto mucho.

  8. Muy buen articulo Maestro, y completamente de acuerdo con usted!
    Saludos…

  9. Pues también en el ámbito secular hay canciones escritas por personas cristianas que a la verdad no son reconocidas como tal. Pero que de su interior exalta la cracion divina y mas en su arte de componer. Creo que en este tipo de programas no deberia haber restricciones de este tipo

  10. Buena presentación de tus argumentos Noel, que bueno este espacio.
    Con respecto a esta entrada, creo que no es el problema los concursos que se realizan, más bien que se toman a las personas que tienen talento para el canto y que son Evangélicos, como «estrellas», son artistas sin duda, pero cuando se ven influenciados por el glamour de las formas seculares de mostrar los talentos, creo que es ahí donde se pierde el Norte, un evangélico no puede dejar de influenciar en cada ámbito que se mueva, y sobre todo hacerlo con su estilo de vida, basado en la Biblia.
    Discrepo un poco en tu opinión que los medios que producen estos certámenes, debería de aprovechar que se entonen canciones de corte cristiano y así atraer «público» para que apoyen al artista, pues, el Objeto del evangelio no es mostrar lo grande e influyente que es la iglesia, sino, lo influyente que es Dios en la Iglesia y esta consecuentemente influir en su entorno.

    Repito, que bueno que existe este espacio para enriquecer nuestra cultura y cimentar mejor nuestra fe.

    Slds.

  11. FRANK: Gracias por comentar. Sobre tu discrepancia, sí, es válida; sin embargo, en ningún momento he insinuado que el objeto del evangelio sea demostrar lo influyente que es la iglesia evangélica. Si tú quieres convencer a un medio secular, que no es pro-valores y ni siquiera es afín al Reino de Dios, debes acercarse a hablar con ellos con sus reglas de juego. Al canal patrocinador de «El Número Uno» lo que le importa es el rating, ¡no otra cosa! No es promover artistas nacionales o apoyar el arte salvadoreño. No, les importa el dinero y el dinero se da por medio de anunciantes, audiencia y ratings. En este sentido, al sugerir que los evangélicos «podrían volcarse» a apoyar a sus artistas estoy hablando en su lenguaje para que comprendan que hay una audiencia que podrían cautivar si no censuraran cierto tipo de canciones. Y bueno, como también dije en mi escrito, a ellos les va a venir sobrando mi opinión, lo que a ellos les importa es enriquecerse a costa del talento de quienes concursan. Pero insisto, ellos se pierden de la riqueza que la música cristiana podría aportar al canal y por ende, a la sociedad. Saludos!

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