Hacia el 100%

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Logo CCILa experiencia de C.C.I., Tegucigalpa.

Como mencioné la semana pasada durante el mes de Septiembre y por motivos de trabajo estuve de visita en Honduras, al percatarme que tendría un día libre le pedí a un par de amigos que me hicieran el favor de contactarme con sus líderes de alabanza para entrevistarlos y conocer la experiencia musical de sus equipos, principalmente en la dinámica de cantar sus propias canciones. Tuve el privilegio de entrevistar a Aldo Vargas del Centro Evangelístico (C.E.A.D.) y a Omar Ulloa de Centro Cristiano Internacional (C.C.I.). En esta oportunidad comparto la conversación que sostuve con Omar.

Omar Ulloa es coordinador general de toda el área musical de C.C.I. Tegucigalpa, iglesia que fue fundada en 1,999 bajo el liderazgo del pastor René Peñalba. Durante once años el ministerio de C.C.I. ha sido tan próspero que actualmente congregan unas 7,000 personas cada semana y cuentan con más de 150 filiales en todo el mundo.

Francamente cuando comencé la entrevista pensé que como equipo de alabanza habían comenzado como todos, es decir, cantando canciones de otros ministerios; sin embargo, curiosamente Omar me dijo: “Por mucho tiempo hemos cantado música de alabanza y adoración de gente de Dios que nos ha ayudado enormemente en la vida de la iglesia. Estoy hablando de Marcos Witt, Abel Zabala, Jesús Adrián Romero, etc. Canciones de gente que nos ha hecho grandes aportes; sin embargo, el pastor René Peñalba es compositor y desde el inicio comenzamos cantando canciones suyas. Pienso que hasta el día de hoy tenemos dentro del repertorio unas diez de su autoría”.

El pastor René, como suelen llamarle, nunca les impuso cantar sus canciones, él siempre les brindó libertad de cantar lo que creyeran conveniente, pero fue a iniciativa de los integrantes y por el calibre de sus canciones que ellos mismos decidieron incorporar al repertorio temas como: “Mi Padre proveedor”, “Siempre fiel”, “Todo lo tengo en ti”, etc. “Nuestra iglesia ha sido enormemente bendecida por las canciones del pastor René”, afirma Omar, “La unción que tienen, la belleza de las melodías y armonías es lo que nos hizo utilizarlas. Además, vimos que la gente las recibía muy bien y que les era fácil entrar a la presencia de Dios con ellas”.

Además del pastor René Peñalba, Omar citó más compositores con que C.C.I. ha contado a lo largo de estos once años de ministerio. Entre ellos: Abraham Amador, David Elvir, Alexis Castillo, Herbert Jiménez, Lurdes Sánchez, Richard Pineda, Eduardo Peñalba, Roney Euceda, Tony Moreno, etc.

Aunque desde el inicio del ministerio de alabanza han cantado canciones de otros y aun de ellos mismos, no fue sino hasta el pasado mes de Agosto que sostuvieron una reunión general con los casi 300 integrantes para conversar sobre varios aspectos del quehacer ministerial y de paso darle un nuevo empuje a la creatividad por componer. Omar les dijo: “Hemos sido bendecidos con las canciones de grandes ministerios musicales, pero en esta ocasión quiero animarles a buscar la inspiración de Dios para escribir y componer cantos. Quiero invitarles a que anhelemos a que la totalidad del repertorio de la iglesia sea música de alabanza y adoración escrita por nosotros. ¿Por qué no aspiramos a que el 100% del repertorio que cantamos sea propio del Centro Cristiano Internacional?”

Omar reconoce que el ministerio siempre ha tenido apertura para recibir las canciones de los integrantes, pero de alguno u otro modo ha habido ocasiones en que se han acomodado en cantar lo que ya existe, fue por eso que se animó a desafiarlos a retomar con más fuerza la creatividad de componer. Tan buena fue la reacción de los cantantes y músicos que desde entonces han comenzado a recibir diversas propuestas de canciones inéditas que están evaluando y considerando incorporar al repertorio.

A esta altura de la conversación me resultó muy interesante el diagnóstico que Omar hizo con respecto a por qué los equipos de alabanza no se animan a cantar lo propio: “Lo que pasa hoy en día…” Afirma, “Es que es más cómodo escuchar la música que está sonando, es más fácil hacer eso que animarse a crear. Por ejemplo, cuando un ministerio escucha una canción nueva de algún gran cantante todos dicen: “¡Esta canción es buena porque es de fulano de tal! ¡De seguro va a pegar en la iglesia!” Y yo no digo que no, pero cuando un integrante trae alguna canción propia decimos: “Hay que mejorarle la melodía, hay que arreglarla, hay que trabajarla un poco más, etc.” Y por lo tanto, nos quedamos con lo que ya está hecho en lugar de trabajar en lo nuevo”.

Omar me comentó que ya llevaba varios meses sintiendo que Dios le decía que siguiera esa línea de cantar más de lo que los integrantes del ministerio están componiendo. Pero fue hasta esa reunión de Agosto que les inyectó valor para que caminaran en pos de dicha visión. El proyecto de recibir las canciones no solo pretende quedarse en recibir canciones, sino en programar durante el primer trimestre del 2011 algo que podrían denominar: “Noche de alabanza y adoración de canciones inéditas”. Aunque el nombre no está del todo definido esa es la idea que quieren proyectar durante esa reunión especial. Omar dice: “Llevo varias semanas viniendo a todas las reuniones que celebra la iglesia y cuando oramos antes de comenzar el culto les recuerdo a todos los del equipo: “Quiero que se inspiren en el Señor para escribir canciones nuevas. Todos los días tenemos una razón para componer para nuestro Dios”.

Omar sueña que de dicha noche de inéditos surja una grabación en CD y DVD, y en parte a eso se debe su entusiasmo por estimular más enérgicamente la composición dentro del ministerio; sin embargo, su visión es más amplia, él desea que dicho ímpetu permanezca en todos los integrantes a modo que adopten como estilo de vida siempre cantar lo propio.

Mi conversación con Omar finalizó con las siguientes palabras que nos estimulan a todos a reflexionar sobre la importancia de cantar nuestras propias canciones: “Todos tenemos una canción en el corazón, tenemos tanto por qué estar agradecidos con Dios: su salvación, su justicia, su misericordia y su fidelidad; también por las buenas dádivas que nos da: la familia, los amigos y su diaria provisión para nuestras necesidades. Puede que no seamos capaces de cantar bien, pero cuando recordamos todo lo que Dios es para nosotros y todo lo que él ha hecho por nosotros no podemos sino «prorrumpir y cantar con gozo». La alabanza es el desbordamiento de un corazón gozoso, por eso el salmista escribió: “Cantad a Jehová cántico nuevo porque ha hecho maravillas…” Nuestra inspiración es Dios, nuestro cántico es él”.

Noel Navas.

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