La Ley de las probabilidades

La Ley de las probabilidades

- en Misceláneos
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Una ley de las ventas y la composición.

Cuando me gradué de la universidad como nutricionista comencé a trabajar de inmediato en mi profesión. Con el pasar del tiempo las cosas no se fueron dando y fui relegando mi carrera por otras opciones de trabajo que fueron apareciendo. Aunque siempre llevo bajo la manga un proyecto empresarial sobre nutrición, en este momento me dedico exclusivamente a las ventas.

El parte aguas que me llevó a engavetar temporalmente mi carrera fue cuando un amigo me habló de IXP, una empresa que vendía productos digitales vía Internet. Cuando me habló de las posibilidades de ganancias, por afiliaciones principalmente, me entusiasmé y comencé a asistir a las reuniones semanales que se realizaban en un hotel de la capital.

Ese fue mi primer encuentro con las empresas de multinivel.

Para hacer de una historia larga, corta… Trabajé con IXP durante 3 meses y el único a quien logré afiliar fue a mi hermano David. Supongo que se afilió más por compasión hacia su hermanito que por visión de ganancias, je.

Aunque no gané nada de dinero en esta empresa de multinivel, gané dos cosas: Uno, perdí el temor a las ventas. La verdad IXP era cuestión de vender aunque quienes estaban allí me decían que no lo era. Sí se trataba de ventas. Al punto que quienes nos afiliábamos, sin previa advertencia, se nos imponía una meta de ventas que si no cumplíamos nos inhabilitaba para cobrar los cheques de ganancia por afiliaciones.

Como solo estuve 3 meses, un año después me enteré que IXP tuvo demasiadas demandas en EE.UU. que tuvo que cambiar de nombre y posteriormente cerrar. Como sabrán quienes conocen del tema y de los negocios emergentes de multinivel, muchos de ellos son estafas que aparecen y desaparecen al poco tiempo. Eso fue IXP.

Lo segundo que aprendí, siempre relacionado a las ventas, fue sobre la Ley de las probabilidades. Resulta que mientras estuve en IXP recibíamos capacitaciones en ventas muy pero muy enriquecedoras. Como después supe, a través de algunos libros de Robert Kiyosaki, si algo se debe valorar de los negocios de multinivel son las capacitaciones en ventas a las que uno se expone.

Recuerdo esa noche. Yo estaba tan entusiasmado con estas capacitaciones y con lo que estaba aprendiendo que asistí a una impartida por una líder de IXP de México vía Internet. Ella decía: “La ley de las probabilidades es una ley de las ventas que todo vendedor debe manejar. Esta ley dice: Si tocas 10 puertas, en una de ellas te comprarán. Por lo tanto…” Siguió diciendo ella. “… Si tocas 100 puertas eso significa que harás 10 ventas. ¡Así que a tocar muchas puertas muchachos!”

Siete años después y a punto de cumplir cinco años con La Aventura de Componer, creo que la Ley de las probabilidades no solo es una ley de las ventas; sino también de la composición.

¿Cuál sería la versión de esta ley aplicada al tema de escribir canciones? Bueno, que de 10 canciones que usted escriba, una de ellas será una buena canción. Eso significa que si escribe 100 canciones, por lo menos 10 tendrán el calibre de excelencia requerido.

La Ley de las probabilidades nos la confirma George Martin, productor que acompañó a los Beatles en sus primeras grabaciones. Según BBC.Com, Love Me Do”, una canción simple y de 3 acordes fue escrita por John Lennon y Paul McCartney. Según el productor, George Martin, era la única rescatable de las primeras 100 composiciones de ambos” (1).

Interesante, ¿no?

Mi intención de compartir con usted la Ley de las probabilidades, es concientizarle que no todo lo que escribe un compositor es bueno, digno de mostrarse, grabarse o radiarse. No todo lo que escribimos son grandes canciones. Como le oí una vez a Emmanuel Espinoza, vocalista de Rojo y compositor de muchas canciones que grabó Grupo Canzion, “Escribo más canciones malas que buenas. Claro, esas nunca las llegarán a escuchar. ¡Solo las buenas!”

¿Por qué Emmanuel afirmó tal cosa? ¿Por qué dijo eso? Porque es la verdad. No todo cuanto escribimos es bueno. Ojo: yo no digo que esta ley es inquebrantable. Por ejemplo, mientras yo estaba en IXP y nos capacitaban en ventas también nos dijeron: “Si tocas 10 puertas, en una te comprarán. ¡Ojala te compren nueve de las diez puertas que toques! Pero no es la generalidad”.

Yo conozco compositores que escriben buenas canciones a cada rato. De 10 que escriben 5 ó 7 son grandes composiciones, ¡sino es que todas! Sin embargo, eso se logra con el tiempo. Es decir, que si usted apenas está comenzando a componer, no crea que todo cuando escribe es bueno. Eso no necesariamente será así. Seguro que habrá excepciones, pero no es la generalidad.

El problema de quienes comienzan a componer e ignoran la Ley de las probabilidades, es que en lugar de reunir un buen número de canciones, se conforman con las primeras dos que escriben y se animan a pedirle al equipo de alabanza que las toquen en la iglesia o aun, ellos mismos se entusiasman con la idea de grabar un disco.

Yo no digo que no pueda resultar que esas dos canciones tengan el calibre de incluirse en el repertorio de la iglesia o grabarse en una producción profesional; sin embargo, no siempre es así.

Debemos aprender a pensar con cordura acerca de lo que componemos.

Recuerdo que cuando yo llevaba 12 ó 15 canciones escritas comencé a soñar con grabar un disco. Cuando al final de cuentas lo grabé ninguna de esas que soñé originalmente están en “Me alegraré en ti”. Yo escogí las 10 canciones finales de entre 100 que tenía guardadas. ¿Por qué? Porque las primeras canciones que uno escribe no necesariamente están bien escritas y de paso, como dice la ley en cuestión, no todo cuanto escribimos resulta.

¿Por qué cree que los cantantes, compositores y productores profesionales, tanto cristianos como no cristianos, esperan reunir entre 20 o 40 (sino es que más) canciones antes de escoger las 10 finales que conformarán un disco? ¿Por qué no reúnen las 10 primeras que aparecen y se meten al estudio a grabar? Porque entre más canciones tengan, mayores posibilidades de escoger las mejores.

Hábleme de un disco con 10 canciones y yo le hablaré de 20 o 30 que fueron consideradas y que no fueron incluidas.

El mejor ejemplo de la Ley de las probabilidades en un compositor que yo haya entrevistado, es Freddie Colloca. Freddie es argentino, reside en EE.UU. y tiene varias grabaciones en su haber. La que viene a mi mente es “Unconditional” (2002), disco con el cual incursionó en el mercado anglo.

Cuando la disquera le pidió grabar, ellos se dispusieron a componer 100 canciones, de las cuales escogerían 10 para la grabación final. Tardaron 6 meses en llegar a la meta. Ante mi pregunta (y cara de sorpresa) de por qué se propusieron escribir 100 canciones y no menos, me dijo: Para mis discos anteriores escribía diez para un disco; ahora no, literalmente serían cien canciones de las cuales escogeríamos diez… Hicimos eso porque sería el primer disco en inglés de la compañía” (2).

En otras palabras, lo hicieron porque querían asegurarse de incluir las mejores canciones que pudieran componer para una grabación.

Mi consejo para quienes componemos es que reflexionemos en la Ley de las probabilidades. Vamos, compongamos muchas pero muchas canciones y escojamos entre ellas las mejores para cantar en nuestras reuniones de adoración o grabar profesionalmente. Y sobre todo, tengamos la humildad de reconocer que no todo cuanto creamos es bueno. Ojala lo sea, pero no siempre es así.

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/10/121002

(2) Tomado de: http://www.laaventuradecomponer.com/conversando-sobre-composicion/

1 Comentario

  1. A trabajar se ha dicho. Saludos…..gracias por los consejos..

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