La provisión de Jonatán

La provisión de Jonatán

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Un Jonatán en medio de tus gigantes.

No soy muy amigo de los audiolibros. Creo que en mi vida he escuchado dos o tres. Nada más. Aunque actualmente de todo lo que leo mitad es libros físicos y mitad libros digitales, en septiembre del año pasado se me antojó escuchar el audiolibro “Enfrente a sus gigantes” de Max Lucado. Vamos, aunque sé que Lucado es un gran escritor, tampoco he sido fan de sus escritos.

Así que ese día lo puse en el auto y comencé a escucharlo. ¡Vaya sorpresa que me llevé! Entre varias de las joyas contenidas dentro de sus páginas, he aquí una que atesoré.

Max Lucado inicia su escrito describiendo en un lenguaje y creatividad que solo pueden emerger de un escritor como él cómo fue el enfrentamiento entre David y Goliat. A medida que va narrando el episodio extrae poderosas verdades que uno puede aplicar de inmediato a la vida. Al final de describir el relato uno queda totalmente convencido que, así como David, todos en algún momento enfrentaremos a un Goliat.

Sin embargo, Goliat no fue el único gigante que David enfrentó, también enfrentó a uno mucho peor que el filisteo… al rey Saúl.

Luego que David regresó de la batalla, un grupo de seguidoras formaron el Primer Club de Fans que registra la historia y como primera actividad conjunta compusieron una porra: “Saúl mató a mil, ¡pero David a diez mil!” La tonadita llegó a oídos de Saúl y de inmediato su sangre hirvió de envidia y enloqueció como homicida (supongo que el Club de Fans sobrevivió porque la Biblia solo registra que quiso aniquilar al recién descubierto héroe y no a alguien más).

Francamente cuando he leído la Biblia y pasado por esta historia siempre tuve la noción de que Saúl intentó matar a David solo en dos ocasiones, pero curiosamente Max Lucado señala que fueron seis las veces que el rey quiso despacharlo “más allá del Sol”:

1) Al pedirle 100 prepucios filisteos como condición para darle a una de sus hijas como esposa. “¡Alguno de ellos seguramente lo matará!” pudo haber pensado Saúl. ¡Qué va! David le trajo 200 en lugar de 100.
2) Cuando envió mensajeros para que lo mataran y su esposa Mical le advirtió a tiempo para que huyera.
3) y 4) Dos intentos fallidos de lanzamiento de jabalina.
5) y 6) Dos campañas militares de búsqueda con equipos SWAT israelí.

Definitivamente el rey Saúl fue un gigante más peligroso que el mismo Goliat.

En medio de la angustia y persecución que David experimentó durante todos esos años, Max Lucado despliega una frase que en lo personal me tocó: “Dios contrarrestó la crueldad de Saúl con la lealtad de Jonatán”. Es decir, en medio del gigante que David enfrentó, el Señor le proveyó un amigo.

Si estás familiarizado con la historia de David, sabrás lo difícil que fue para «el dulce cantor de Israel» perder a su familia y vivir como un fugitivo todo ese tiempo. Algunos de sus poemas y canciones que están compilados en los Salmos reflejan los sentimientos del salmista perseguido. ¿Te imaginas el dolor y la confusión que experimentó David todos esos años en los que Saúl quiso asesinarlo? ¿Te imaginas la tristeza y la soledad que pudo haber sentido mientras huía por los desiertos y se escondía en las cuevas?

Algunos comentaristas afirman que desde que David huyó del palacio de Saúl hasta que volvió como rey pasaron alrededor de 20 años. ¿Te imaginas eso? ¡20 años! David derribó a Goliat en 20 segundos, pero enfrentó a un gigante peor que Goliat por aproximadamente 20 años. ¡Eso sí! Simultáneamente soportaba al obsesionado rey, Dios le brindó lo que yo llamo «la provisión de Jonatán».

Mi hermano Elí me enseñó cómo identificar quiénes realmente son los amigos. Una vez me dijo: “cuando tienes un gran problema, ¿qué nombres son los primeros que vienen a tu mente para buscarlos y pedirles ayuda? ¡Esos son tus amigos!”

Las dificultades y las pruebas de la vida nos permiten descubrir el valor de la amistad. Los amigos son una bendición y muchas veces aparecen cuando más los necesitamos. Los amigos son obsequios que Dios nos da en tiempos difíciles. No llenan, nos abastecen… nos bendicen.

En el caso de David fue Jonatán, ¿y en el tuyo? ¿Viene a tu mente alguna persona que estuvo esa vez que enfrentaste un momento difícil? ¿No fue esa persona de fortaleza y apoyo en aquella tormenta que atravesaste? ¿No se convirtió en un soporte emocional indispensable cuando apareció ese gigante?

En mi caso particular, el año pasado enfrenté un gigante emocional que no le deseo enfrentar a nadie. Un gigante que me causó mucho dolor y desilusión; sin embargo, allí estuvo el Señor proveyéndome personas que me acompañaron en el camino. Fernando, Ramón, Jorge, Alfredo… podría seguir, pero como dijera alguna vez Marcos Vidal: “son amigos y no quiero dar sus nombres ni apellidos, ellos lo saben y se dan por aludidos”. Aun así, hubo alguien que conocí el año pasado cuya amistad ha sido de gran bendición para mí.

Resulta que a finales de julio pasado mi amigo Yuri Banegas (Honduras) nos invitó a Miguel Ángel Villagrán-Málin (Guatemala) y a mí (de El Salvador) a un congreso de alabanza que se celebró en la Iglesia Brigadas de Amor Cristiano en Tegucigalpa. Como forma de ahorrarles plata acepté viajar por tierra y hospedarme en casa de hermanos de la iglesia. Recuerdo que cuando estuve allá dos pensamientos asaltaron mi mente. El primero vino el día que viajé a Tegucigalpa: “Yo te traje aquí con un propósito”, sentí que me decía el Señor. Y el segundo la mañana que inició el congreso: “Ustedes van a regresar de este lugar con más bendición de la que vinieron a dar”.

Y así fue.

Estoy seguro que Málin podría testificar de lo inspirador que fue conocer el Hogar de Niños Renacer y el Proyecto Victoria. El primero, un hogar de niños de la calle y el segundo, un centro de rehabilitación de drogadictos. Ambos auspiciados por Brigadas de Amor. Con los niños salimos conmovidos por el cariño y el afecto que nos mostraron, y con el centro de rehabilitación, aunque no interactuamos con los internos, sí lo hicimos con su fundador: Mario Fumero. En lo personal ver la energía y la pasión que él derrocha por donde pasa fue enormemente inspirador. “Cuando yo sea viejo…” le dije a Málin, “¡me gustaría tener el dinamismo emana de él”!

Pero esa no fue la única bendición que yo tuve al viajar allá. Resulta que me hospedé en la casa de la familia Maldonado. Francisco y Lorena fueron unos anfitriones extraordinarios, al igual que sus dos hijas: Katherine y Yasmin. Sin embargo, con quien más conexión regresé teniendo fue con Katherine.

Así que a mediados del año pasado que enfrenté a uno de los peores gigantes emocionales que alguien pudiera enfrentar, providencialmente el Señor me proveyó un Jonatán, así como lo hizo con David, en mi caso, a una amiga. Alguien que ha sido un aliciente para mí por su madurez, espíritu conversador y ejemplo de amor cristiano.

Desde que nos hicimos amigos solemos conversar cuando el tiempo y nuestra agenda lo permiten, así que no quería desaprovechar la fecha y la ocasión para enviar un afectuoso saludo a mi amiga Katherine… ¡Feliz Día de la amistad!

¿Y qué hay de ti? ¿Quién ha sido la provisión que Dios te ha enviado? ¿Puedes listar uno o varios nombres que han estado presentes en tu vida cuando has atravesado alguna dificultad? ¿No sería este un excelente momento para que les escribas y les des las gracias por haberte acompañado a través de ese «valle de sombra y de muerte»?

Pero sobre todo, ¿no son estas fechas una gran oportunidad para darle las gracias al Señor por proveernos este tipo de amistades cuando más lo hemos necesitado? ¿No se merece el Dios del cielo nuestra gratitud por cuidarnos y amarnos a través de nuestros amigos?

¡Feliz Día de la amistad para todos!

Noel Navas.

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