¿Qué hace grande a una canción de adoración?

¿Qué hace grande a una canción de adoración?

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Por: Paul Baloche.

Para que sea exitosa, cualquier canción debe conseguir dos cosas:

1. Lograr el efecto deseado en su audiencia, hacer llorar o reír, contemplar o adorar, o cualquier cosa que se suponga que deba hacer la canción.

2. Hacer que el oyente quiera volver a escucharla.

Primero consideremos qué es lo que hace exitosa a una canción de cualquier tipo. Luego examinaremos cosas específicas que una buena canción de adoración necesita para lograr su propósito.

Esto nos lleva a lo que llamaremos: “La regla principal de la composición de canciones”. Bueno, en realidad no es una regla. Nada de lo que decimos acá es una regla. Pero francamente, cualquier canción que no la sigue tampoco hace un buen trabajo al comunicar su mensaje y probablemente no llegará muy lejos. Esto es tan importante que necesita que le prestemos más atención.

Haga que todos los elementos trabajen juntos para mejorar el sentir del mensaje. La composición de canciones es un medio emocional, un vehículo para la expresión de sentimientos. Medítelo. Si su mensaje consiste solamente en una serie de datos y no causa ningún impacto emocional, entonces debería mejor presentarlo como una poesía o una estrofa para recitar, pero no como una canción.  Intente relacionar el tipo de música con el significado del mensaje, de manera que el oyente pueda sentirlo. De esta manera, la canción se vuelve más que mera transferencia de datos, se vuelve una experiencia. La emoción es el alma de una canción. Es por ello que las computadoras no pueden escribir canciones, incluso si pudieran ser programadas para pensar, aun así no podrían sentir.

La idea principal

Cuando tienes una idea para una canción, lo primero que deberías preguntarte es: ¿vale la pena escribir una canción sobre esta idea?

Primero: ¿es bíblica? Debido al poder de la música, las palabras van a lo profundo de los corazones y mentes de las personas que la escuchan y la cantan. Pensamientos geniales, acogedores y cálidos sobre Dios no son suficiente; la Palabra de Dios, empoderada por el Espíritu, es la que ministra vidas. Esto no significa que cada canción tiene que estar basada literalmente en las palabras de las Escrituras.

Muchas buenas canciones de adoración expresan una apasionada devoción al Señor sin citar directamente las Escrituras, pero sus conceptos salen del conocimiento del autor y del amor a la Palabra. Incluso ser bíblico por sí solo no es suficiente. “Un gomer es la décima parte de un efa” (Éxodo 16.36) es bíblico, pero probablemente no valga la pena escribir una canción sobre ello.

Segundo: ¿es lo suficientemente conmovedora? ¿Es algo relevante para otros? ¿Pensarán que realmente he experimentado lo que canto y que esta canción dice lo que siento? No toda idea puede cargar con el peso de ser convertida en música.

El título correcto

Una gran idea puede ser abierta a todos los tipos de posibilidades dependiendo del estilo, atmósfera y estilo que usted quiera desarrollar.

-Justo al inicio, su título debería darnos una idea de lo que se trata la canción: “Vengo a adorarte”, “Asombroso Dios”, “Cambia mi corazón, oh, Dios”.

-Tal como la portada de un libro, el título entrega la primera impresión y abre el apetito a lo que está por venir. Muchos compositores inician con un título. Puede tomar tan solo una línea evocativa para poner en marcha los neumáticos de la creatividad: “Cantaré de tu amor por siempre”, “Tu nombre levantaré”, “Canta al Señor”.

-Intente, si es posible, procure que el título aparezca en la letra. Algunas veces es difícil lograrlo, así que usted puede hacer al título lo más descriptivo posible y esperar lo mejor. El problema es que las personas encuentran difícil relacionar al título con la canción. Ellos recordarán la canción y querrán volverla a escuchar, pero no sabrán cómo se llama así que no la podrán encontrar.

Los ladrillos constructores de una canción

Ahora, regresando a la regla principal de la composición de canciones: haga que todos los elementos trabajen juntos para mejorar el sentir del mensaje. ¿A qué nos referimos con los elementos de la composición de canciones?  Existen definidos al menos nueve elementos que conforman la mayoría de canciones:

Los elementos intangibles:

1. Mensaje: no debe confundirse con letras. El mensaje es lo que usted tiene que decir, las letras son las palabras que usted ocupa para decirlo. Hay muchas formas de declarar el mismo mensaje, algunas más efectivas que otras.

2. Estilo: tal como pop, rock, country, góspel sureño, góspel afroamericano, etc.

3. Atmósfera o ambiente: una canción puede llevarnos a una isla tropical (tal como la canción reggae “El cielo está en mi corazón”), o delante del trono de Dios (como “Santo, Santo, Santo”).

4. Ánimo: no es lo mismo que atmósfera. El ánimo pregunta: “¿cómo te sientes con lo que estás diciendo?” Que todo en la canción nos diga que usted está feliz, reflexivo, triste, nostálgico, triunfante, con deseos de adorar… Si usted hace un buen trabajo al usar ritmo, melodía y armonía, lo sentiremos con usted. Dos canciones pueden tener la misma atmósfera pero ánimos opuestos.

Los elementos tangibles:

Solo los listaré y en otra ocasión los describiré:

1. Forma de la canción.

2. Letras o palabras.

3. Melodía o tono.

4. Armonía o estructura de acordes y voces.

5. Ritmo.

Estos nueve elementos son los ladrillos constructores de una canción, cual elemento sea el más importante dependerá de lo que usted quiera que la canción logre. En una canción para ministerio, lo más importante de todo es el mensaje.  Todos los demás elementos, tanto tangibles como intangibles, deben trabajar juntos para apoyarlo.

Noel Navas.

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