Canción de Navidad

Canción de Navidad

- en Navidad
2818
0


La conversión de Ebenezer Scrooge.

Cuando era pequeño había una franja de programación infantil que transmitían en TCS (Telecorporación Salvadoreña) a través de los canales 2, 4 y 6. Resulta que en El Salvador el período escolar de aquel entonces era de Febrero a Octubre, por lo que de Noviembre a Enero la mayoría de menores de edad la pasábamos en casa, de vacaciones.

La franja infantil a la que hago alusión se llamaba: “Buenos días gente chica”. Allí pasaban películas como Superman y Star Wars y otras de dibujos animados. Una que recuerdo muy pero muy bien y que año tras año disfruté aunque la repitieran vez tras vez, fue: “Canción de Navidad”, también conocida como: “Un cuento de Navidad”. Sinceramente era de mis favoritas debido a que, si bien la historia se presentaba con dibujos caricaturescos, la trama me asustaba un poco y bueno, el final era conmovedor.

“Canción de Navidad” fue escrita por el respetadísimo novelista inglés: Charles Dickens. El protagonista de la historia es el señor Ebenezer Schooge, un hombre avaro y tacaño que ni en sueños celebraba la fiesta de Navidad a causa de su vida solitaria y su adicción al trabajo. No le importan los demás, ni siquiera su empleado Bob Cratchit. Lo único que le importaba eran los negocios y ganar dinero. Cuando le pedían una limosna para los pobres, Scrooge respondía: «¿No hay prisiones? ¿No hay asilos?» Además de asegurar que si moría más gente se detendría la sobrepoblación.

Una noche, en víspera de Navidad, Scrooge recibió la visita de un fantasma que resultó ser su amigo y socio Jacob Marley, que había muerto siete años antes del inicio de la historia. El espectro le explicó que por haber sido avaro en vida, toda su maldad ahora era una larga y pesada cadena que debía arrastrar por la eternidad. Le anunció a Scrooge que ya había sobrepasado la suma de sus maldades, y por lo tanto, cuando muriera tendría que cargar una cadena mucho más larga y pesada. Fue entonces que le anunció la visita de los tres espíritus de la Navidad que le darían una última oportunidad de redimirse. Scrooge no creyó la predicción y mejor se echó a dormir.

Esa noche, Scrooge despertó y encontró frente a sí al fantasma de la Navidad Pasada, radiante de luz y con apariencia de niño. El fantasma le dijo que lo acompañara. Primero le mostró como niño solitario, que siempre se aislaba en la escuela y se la pasaba leyendo durante todo el verano. Luego, le mostró a su hermana Fanny, que iba a buscarlo para llevarlo a casa y como juntos salían de ahí. El fantasma le recordó que ella murió al tener un hijo, su sobrino Fred. Luego le mostró su época de aprendizaje, a su maestro Fezziwig, a Dick Wilkins y a su novia. Luego vio una escena muy triste, donde su novia lo abandonó debido a que se había vuelto rico y porque ya no le importaba la Navidad.

Unos minutos después apareció el fantasma de la Navidad Presente que le hizo ver al avaro la actual situación de la familia de su empleado Bob Cratchit, que a pesar de su pobreza y de la enfermedad de su hijo Tim, celebra la Navidad. Scrooge le preguntó al fantasma si Tim sobrevivirá, el fantasma le dijo que no, que moriría; pero que no debía preocuparse ya que muertes de ese tipo detendrían la sobrepoblación, avergonzando a Scrooge por su conducta.

Luego el espíritu le mostró cómo todas las personas celebran la Navidad; incluso el sobrino de Scrooge, Fred, de una manera irónica pero alegre (debido a que los invitados no querían la presencia del avaro). Al final, el fantasma lo llevó a un reloj donde Scrooge notó una garra que salía de la túnica. El fantasma la abrió y le mostró a un niño y a una niña llamados: Miseria e Ignorancia. Cuando Scrooge les preguntó si no había quién los cuidara, el niño respondió: «¿No hay prisiones?» y la niña: «¿No hay asilos?» El fantasma envejeció y murió rápidamente.

El fantasma de la Navidad Futura, mudo y de carácter sombrío, le muestra lo más desgarrador: El destino de los avaros. Su casa saqueada por los pobres, el recuerdo sombrío de sus amigos de la Bolsa de Valores, la muerte de Tim Cratchit y lo más espantoso: Su propia tumba, ante la cual Scrooge se horroriza e intenta convencer al espíritu de que está dispuesto a cambiar si modifica su destino. Al final, el avaro despierta de su pesadilla y se convierte en un hombre generoso y amable.

El cambio lo vive el propio Scrooge cuando finalmente celebra la Navidad, hace que un jovenzuelo le compre un pavo y haga llegar a su empleado Cratchit sin decir quién se lo mandó. Posteriormente sale por las calles a saludar a la gente y diciéndoles: “¡Feliz Navidad!”, entrando posteriormente en la casa de su sobrino Fred para festejar y causando asombro entre los invitados.

Cuando se encuentra con Cratchit, finge reprenderlo por llegar tarde al trabajo; le da un aumento de sueldo y va con él para ayudar a la familia y en especial a Tim en su tratamiento de la enfermedad, lo que al final causa felicidad en ellos haciendo memorable la frase del pequeño Tim: “Y que Dios nos bendiga a todos” (1).

Lo curioso de “Canción de Navidad” es que en ninguna parte aparece una canción como protagonista o alguien cantando una como clímax de la historia, ¿alguna vez lo notó? Lo que pasó es que Dickens le puso dicho título a su obra ya que en lugar de llamar “capítulos” a los “capítulos”, los llamó “estrofas”, como una canción. ¡He ahí del nombre!

Hay historias que son parábolas y esta es una de ellas. Según leí en alguna reseña del libro, la intención de Dickens al escribirlo fue motivar a su generación a ser bondadosa y generosa ya que en la Inglaterra de mediados de 1800 había muchos niños mendigos, prostitución, explotación laboral y sobrepoblación. Su intención al publicar su obra era decirle a todos: “¡Vamos! ¡Se puede cambiar de vida! ¡Podemos ser mejores de lo que somos!” Es decir, nuestras vidas pueden convertirse en una canción.

Pensar en Ebenezer Scrooge me hace recordar a Zaqueo, el personaje del Nuevo Testamento que aparece en el capítulo diecinueve del evangelio de Lucas, ¿lo recuerda? Por favor, lea su historia conmigo:

Jesús llegó a Jericó y comenzó a cruzar la ciudad.
Resulta que había allí un hombre llamado Zaqueo,
<
jefe de los recaudadores de impuestos, que era muy rico.
Estaba tratando de ver quién era Jesús, pero la multitud s
e lo impedía, pues era de baja estatura. Por eso se adelantó
corriendo y se subió a un árbol para poder verlo, ya que
Jesús iba a pasar por allí. Llegando al lugar, Jesús miró
hacia arriba y le dijo: —Zaqueo, baja en seguida. Tengo
que quedarme hoy en tu casa. Así que se apresuró a bajar
y, muy contento, recibió a Jesús en su casa. Al ver esto,
todos empezaron a murmurar: «Ha ido a hospedarse c
on un pecador.» Pero Zaqueo dijo resueltamente:
—Mira, Señor: Ahora mismo voy a dar a los pobres la
mitad de mis bienes, y si en algo he defraudado a alguien,
le devolveré cuatro veces la cantidad que sea.  —Hoy ha
llegado la salvación a esta casa —le dijo Jesús—, ya que
éste también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del
hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.
Lucas 19:1-10.

Zaqueo muy bien podría ser el Ebenezer Scrooge del Nuevo Testamento. Al cual no se le aparecieron los fantasmas de la Navidad, sino el Hijo de Dios mismo para estimularlo a enmendar su vida. Zaqueo, al igual que Scrooge, cambió de rumbo y convirtió su vida en canción. Canción cuya melodía conmovió los corazones y proclamó con su mensaje que la gente mala realmente puede cambiar.

“Señor Jesús, has de nuestras vidas una canción, una canción de Navidad”.

Noel Navas.

Notas:

(1) Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/A_Christmas_Carol

Acerca de mí

Entradas relacionadas

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Te podría interesar

«Dos fases, una fase», el nuevo libro de Noel Navas. ¡Descárgalo aquí!

“El dispensacionalismo, tal cual lo conocemos hoy, en