Principios fundamentales de composición (Primera parte)

Principios fundamentales de composición (Primera parte)

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No. 1. El principio de la aventura: la composición requiere acción.

Cuando comencé La Aventura de Componer originalmente pensé en un concepto tipo Indiana Jones. Sí, mi idea primigenia era transmitir la idea de que la composición implica misterio, búsqueda y acción. Mientras transcurría el proceso de conceptualización del sitio vi con el equipo con que trabajé en ese entonces que era mejor alejarnos de la imagen de Indiana, conservar el concepto de aventura y armar nuestro propio concepto; sin embargo, ¡heme aquí!, recurriendo a este mítico personaje de ficción para ilustrar el primero de los Principios fundamentales de quien se aventura a componer.

Si usted vio la saga de cuatro partes de Las Aventuras de Indiana Jones, Indy, como de cariño le decían, era un arqueólogo con una fuerte vocación a la enseñanza. Sus aventuras inician saliendo del salón de clases para involucrarse en la búsqueda de reliquias de importante valor histórico para la humanidad. Según los creadores de la serie Indiana Jones descubrió el Arca del Pacto y el Santo Grial, por ej.

La dinámica, la aventura y la emoción de las películas nos cautivaron a todos cuando en su búsqueda Indiana enfrentó a rivales que codiciaban las mismas reliquias que él. Dígame usted si a la gente no le gustó la saga ya que las cuatro partes recaudaron más de $1,500,000,000 a nivel mundial desde 1981 hasta la fecha. La cifra es exacta, no tiene más ni menos números. Francamente no sé cómo pronunciar esa cifra, ¿y usted? Je. ¿De qué nos habla esto? Que las personas gustan de las aventuras. Les gusta la acción. La mayoría de nosotros somos atraídos por el dinamismo que nos presentan las películas, la ciencia ficción y la literatura imaginaria. Por lo tanto, la composición de canciones se parece a una aventura por las siguientes razones:

Las aventuras son emocionantes.

Lo son porque nosotros mismos las hemos experimentado, no sólo en el cine o en la tele, sino en nuestra vida cotidiana. Si usted hiciera un breve ejercicio de remembranza y recordara sus primeras vacaciones de familia, un día de campo, su luna de miel, algún viaje misionero o la escapada de clases que se dio junto con sus amigos del colegio hace varios años, descubriría que su adolescencia, juventud y adultez ha tenido de aventura. Todos hemos experimentado el lado aventurezco de la vida ya sea en mayor o menor medida.

Pienso que todos estaríamos de acuerdo en decir que las aventuras son emocionantes, ¿no es así? Pues bien, la creación de cantos es igual. El simple hecho de experimentar las ganas de crear hace que la composición se convierta en algo vibrante. Cuando una idea melódica lo visita provoca que su corazón lata más rápido, el sentido de urgencia por encontrar donde almacenar su idea lo atrapa, la emoción de ver que la idea original crece a medida que trabaja sobre ella, el misterio de no saber en qué parará el proceso de creación que está desarrollando lo intriga… ¡y por fin!… unos minutos u horas después completa una canción que lo hace sentir satisfecho y usted agradece al cielo por poder disfrutar del don de la composición. ¿Por qué? Porque componer es emocionante y cada canción es una aventura.

Las aventuras son inesperadas.

Las aventuras pueden presentarse sin previo aviso. Usted no planea muchas de sus odiseas. Si recuerda cualquiera de las películas de Indiana Jones sus aventuras aparecieron mientras cumplía la misión que le habían encomendado de recuperar, ya sea el Arca del Paco, Las rocas Shankara, el Santo Grial o el Cráneo de cristal. ¿Por qué? Por las aventuras se presentan de forma inesperada. Es más, hasta en su propia vida lo puede evidenciar: una salida al parque con su familia se trasforma en toda una búsqueda para encontrar a uno de sus hijos extraviados, las vacaciones al extranjero con su familia se tornan en toda una odisea por llegar a tiempo al aeropuerto, no perder los vuelos de conexión y recuperar las maletas o bien un pequeño viaje misionero a corto plazo se convierte en toda una travesía por el hecho de que el encargado de planificar los hospedajes y la alimentación no hizo bien su trabajo. ¿Me explico? Una situación cotidiana donde no se esperan nada inusual lo sorprende de imprevisto.

La composición es igual. Los deseos y el interés por componer pueden aparecer en el momento menos oportuno. Usted se está bañando y lo asalta una melodía súper pegajosa que provocará que salga corriendo de la ducha con su cuerpo enjabonado y toalla encima con tal de escribir. El trayecto en automóvil rumbo al trabajo es interrumpido cuando lo sorprende una canción nueva y en ese momento procura grabar en su teléfono celular mientras zigzaguea en la autopista buscando no chocar. O un simple almuerzo con sus amigos se ve interrumpido porque algunas ideas para letras vienen a su mente y usted pide con desesperación papel y lápiz al mesero para tener donde anotar. Así es… la inspiración aparece inesperadamente, es sorpresiva y aparece cuando no se tiene planificada.

Las aventuras son misteriosas.

El misterio es parte de una aventura porque uno no sabe en qué va a parar aquello. Seguramente a eso se deba en parte que la ciencia ficción y la literatura novelesca posea tanto atractivo en el mundo de hoy. Uno piensa que el final será de una forma y cuando uno menos lo espera la trama da un giro inesperado que catapulta un final espectacular. Bueno, como he venido diciendo, la composición también puede ser misteriosa. Usted experimenta una ráfaga de inspiración dentro de su ser, ese es el inicio del proceso, pero no sabe cómo terminará aquello. Tendrá las nociones básicas de cómo recorrer el camino, pero no la forma exacta de cómo la terminará. Una canción puede tomar sendas misteriosas mientras se compone.

Una vez iba en un autobús y al detenernos en el semáforo vi a un par de vendedoras de frutas ofreciendo sus productos en cada ventana de los conductores. ¡De repente! Sin qué ni para qué una de ellas se abalanzó sobre la otra y le estrelló en la cara la bolsa de bananos que estaba vendiendo, la otra intentó defenderse y la sujetó de los pelos de forma tan brusca que de inmediato cayó al piso. Ambas se enfrascaron en gritos, empujones y puñetazos. La pelea duró quizá veinte segundos y como pasa en toda riña pues hubo una ganadora. La perdedora se sentó adolorida sobre la acera y la vi llorar desconsoladamente, sus manos sobre la cara, las lágrimas corriendo, las bolsas de frutas en el piso… sola.

En ese momento mi corazón se conmovió y comencé a crear una canción. ¿Sabe de qué trató? Sobre la idolatría, je. ¡Sí, en serio! La titulé “Creador de esculturas” y la letra no tiene nada que ver con la golpiza que presencié. ¿Lo ve? La composición de canciones es misteriosa. 😀

Las aventuras implican búsqueda.

Una aventura es aventura porque implica búsqueda. Indiana Jones se convirtió en el ídolo de ficción de los arqueólogos porque ejemplificó el ideal de muchos que buscaban encontrar reliquias o lugares importantes que revelen misterios de la historia humana. Los viajes de Indiana no eran viajes turísticos o para visitar los grandes museos. No, eran viajes exploratorios que implicaban la búsqueda de objetos sumamente importantes.

De la misma forma, la composición implica búsqueda porque en muchos sentidos tenemos que escrutar en nuestro ser, y fuera de él, elementos que contribuyan a la formación de las canciones que queremos crear. De este modo, poco a poco y paso a paso, podremos ir encontrando piezas clave que desencadenarán en el descubrimiento de tesoros melódicos que aporten a la suma total de elementos que al final conformará nuestra canción.

Las aventuras son memorables.

Las aventuras no se olvidan. Usted no tiene que escribir en su diario personal todo lo que le aconteció en alguna odisea personal o familiar para asegurarse de no olvidarla. No, su memoria tiene la capacidad de hacer tan vívidas sus anécdotas que al traerlas a colación en el presente delante de sus  hermanos y amigos pueden provocar tiempos amenos y entretenidos. Le aseguro que si en este momento se le pidiera a usted relatar alguna experiencia inusual de algún paseo o algún viaje, no tardaría en recordar una que podría cautivar a su audiencia. ¿Por qué? Porque todos tenemos alguna aventura memorable en nuestra mente. Es más, pregúntele a cualquier compositor y podrá escuchar de viva voz algunas experiencias que ha atravesado producto de alguna canción. No sólo antes de crearla o durante el proceso de creación, sino aún después de haberla escrito. Todos quienes hemos escrito una canción tenemos una anécdota inolvidable que compartir.

Continúa…

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