Principios fundamentales de composición (Tercera parte)

Principios fundamentales de composición (Tercera parte)

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No. 2. El principio de la relación: para concebir una canción debe haber intimidad
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Siempre he creído que las canciones son como hijos. Para algunos esta analogía será un poco exagerada, pero para mí y para muchos compositores que conozco, no lo es. Las canciones son eso: hijos. Uno llega a cuidarlos y valorarlos como si de bebés se tratara.

¿Ha oído la expresión: “la cigüeña los visitó”? Tiene que ver con ser papás. Parece ser que se originó en Francia cuando un par de cigüeñas anidaban en el techo de una joven pareja. Al llegar el tiempo en que estas aves tenían que emigrar al África, no lo hicieron y se dirigieron hacia alguna región cercana de Paris. El día que las cigüeñas regresaron coincidió con el día en que el matrimonio tuvo un bebé y se corrió la voz de que las cigüeñas lo habían traído colgando del pico (1). Desde entonces cuando un niño pone en aprietos a sus padres preguntándoles cómo nació, éstos le responden: “¡Fue la cigüeña hijo! ¡La cigüeña!”

En el mundo de la composición sucede igual. Algunos creen que las cigüeñas son las que traen las canciones. Pero no, las canciones no aparecen así no más. Siempre son producto de una relación. ¡Así como los hijos! Para que usted engendre una canción debe tener intimidad. ¿Intimidad con qué? Con el objeto del que quiere escribir.

Ahora bien, antes de que usted se ruborice y me mal interprete, permítame decirle que aunque la intimidad de pareja puede ser una analogía de la composición, no es el único tipo de intimidad que produce hijos. Por ejemplo:

Dos niños tendrán que ser íntimos amigos para dar a luz una maravillosa amistad.

Un estudiante tendrá que conocer íntimamente su materia para obtener una excelente calificación.

Un grupo de compañeros de la “U” tendrán que trabajar unidos en su tesis para conseguir graduarse.

Un ejército de empleados tendrá que trabajar hombro a hombro con su jefe para sacar adelante la compañía.

Los habitantes de un lugar tendrán que ser un solo pueblo para tener éxito como ciudad.

Etc.

¿Lo ve? La intimidad siempre produce algo y hay intimidades que producen distintos tipos de hijos. No necesariamente físicos, a veces son intangibles, como las canciones. En este sentido…

Si desea escribir una canción de adoración a Dios, usted debe tener una relación íntima con él. Usted no puede hablar de algo que no conoce. Si escribe una canción así sin haber cultivado una relación estrecha con Dios, su canción no tendrá vida. Será una canción porque lo será, pero no una que transmita vida.

Si desea escribir una canción de alabanza, usted debe haber experimentado un profundo sentimiento de gratitud. Usted puede escribir una canción de celebración escogiendo una melodía pegajosa, un ritmo contagioso y hasta las palabras adecuadas, pero su canción no tendrá espíritu de alabanza. Eso sólo se consigue habiendo experimentado verdadero agradecimiento en su corazón.

Si desea escribir una canción de amor, usted debe haber estado enamorado. O por lo menos, tener una noción de lo que significa estarlo. Claro, con ingenio uno puede escribir sobre cualquier cosa, pero una verdadera canción romántica nace en el corazón del hombre y la mujer que han experimentado el romance.

Si desea escribir una canción sobre los niños de la calle, usted debe estar familiarizado con dicho entorno. Debe de tener intimidad con la realidad de la pobreza y la orfandad si es que espera escribir una canción que impacte la vida de quienes la escuchen. Si escribe sobre estos niños sin sentir compasión en su corazón, su canción será solo eso, una canción. Pero si lo hace sintiendo una carga genuina por esta situación, le garantizo que su trabajo movilizará las masas a la acción.

Si desea escribir una canción sobre la fe, la paz, la esperanza o cualquier otro concepto, usted debe de tener intimidad con dichos temas. Y de preferencia, conocerlos por experiencia propia. Usted no puede escribir sobre algo que no conoce. Claro, si lo hace tendrá una canción, pero no una verdadera canción. Las verdaderas canciones se engendran de una verdadera intimidad con el objeto del cual queremos escribir. Si escribimos sin intimidad tendremos hijos, pero no necesariamente producto de una relación.

Recuerde: toda canción es producto de la intimidad. A mayor intimidad más poderosa una su canción; a menor intimidad, más débil. Piense: ¿Cuáles son las canciones que más han impactado al mundo? ¿Cuáles son las canciones que a pesar del tiempo siguen vigentes? Es más, ¿cuáles son las canciones que más han impactado su vida? Si contesta con objetividad estas preguntas comprobará que las canciones más impactantes de la historia cristiana o universal, suya o de otros, son aquellas que surgieron de la intimidad que tuvo el compositor con alguna realidad de la cual quería escribir. Muéstreme una buena canción y yo le mostraré a un compositor que tuvo intimidad.

Continúa….

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